18 de septiembre 2009 - 00:00

Piqueteros K lanzan a Néstor

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
Un grupo de organizaciones sociales, encabezadas por el Movimiento Evita, lanzará mañana la candidatura sui géneris de Néstor Kirchner a presidente en 2011. En la cumbre, aunque no es certeza oficial, podría aparecer el propio proclamado.

El encuentro, en la Facultad de Sociales de la UBA, tiene formato de Cabildo Abierto de la Militancia, y funcionará como tarima para que piqueteros K, con cargos en el Gobierno y bancas legislativas, agiten la postulación reeleccionaria del patagónico.

Comando

El bloque lo ordena el Movimiento Evita, que comandan el viceministro de Desarrollo Social, Emilio Pérsico, y el diputado Fernando «Chino» Navarro, pero incluye a otras organizaciones piqueteras, así como referentes sindicales y algunos protokirchneristas.

En voz baja, los organizadores deslizaban ayer que el ex presidente podría aparecer de sorpresa como hizo durante un encuentro de Carta Abierta, días después de la derrota del 28 de junio. Por lo pronto, el armado general prescinde de la presencia o no de Kirchner.

Con acceso a Olivos, la cúpula del Movimiento Evita opera sobre el concepto de que una candidatura de Kirchner sirve como elemento de cohesión interna, les preserva espacio a las organizaciones y aporta al objetivo esencial fijado por el patagónico: vender futuro para sobrevivir el presente.

Hay, de todos modos, en el planeta K visiones encontradas sobre esa táctica y sobre los tiempos. ¿Es oportuno lanzar, tan prematuramente una candidatura? El ex presidente lo hizo, en realidad, ante sus visitantes a la quinta presidencial en más de una ocasión.

Entre los peronistas, gente de olfato afilado, algunos comparten el apuro, aunque por otro motivo. «Es mejor que Néstor crea que puede ser, porque si, a dos años de dejar el Gobierno asume que se le termina, podría hacer un desastre y arrastrarnos a todos», dijo un jefe territorial.

Otros interpretan que acelerar los tiempos no es otra cosa que exponer en exceso a Kirchner a un mayor desgaste. Cada cual con su manual; el patagónico, por la suya -»por la libre», diría un setentista-, sigue su propio libreto dando señales aquí y allá; casi siempre, contradictorias.

Dejá tu comentario