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Piqueteros K y anti-K pujan en acto por crimen
Néstor Pitrola
La cúpula piquetera enfrentada a los Kirchner denunció, ayer, el temor a que grupos afines a la Casa Rosada les quieran «copar» el acto para recordar el asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, ocurrido el 26 de junio de 2002, del que el sábado se cumple otro aniversario.
El primer contacto lo hicieron, según confiaron dirigentes anti-K, referentes del Movimiento Evita de Emilio Pérsico. Pero, de inmediato, los opositores se imaginaron que se repetiría el episodio de los actos del 24 de marzo en los que fueron desplazados por los grupos K.
Tras la negativa de la cofradía antikirchnerista, comandada por el Polo Obrero, Barrios de Pie y el Frente Darío Santillán -ex compañeros de uno de los militantes asesinados por la Policía Bonaerense- comenzó un operativo de los K para montar un acto paralelo.
Anoche, Néstor Pitrola, del PO, aseguró que tenían la información de que del «contraacto» participaría la Juventud Sindical que patrocina Facundo Moyano, hijo del jefe de la CGT, que tiene nexos políticos con la juventud del Movimiento Evita de Pérsico. A partir de ahí comenzó una guerra fría por ver cuál de los dos subirá al puente que se convirtió en un lugar emblemático para recordar el episodio que derivó en la entrega anticipada del poder por parte de Eduardo Duhalde y su renunciamiento a buscar la reelección.
El acto de las tribus críticas -al que también se sumarán la Corriente Clasista y Combativa, entre otros de los grupos poderosos- tendrá, como trasfondo, un mensaje contra la Casa Rosada, a la que le imputarán los episodios de violencia de Bariloche y de Mosconi.
Además, sostiene, el contexto político aporta un valor agregado: Duhalde, presidente por entonces, ahora es «presindenciable»; Felipe Solá, entonces gobernador, también; y Aníbal Fernández, por entonces funcionario, ahora es jefe de Gabinete de Cristina de Kirchner.
Aunque los anti-K interpretan que sus «primos» kirchneristas tratan de «coparles» el acto por Kosteki y Santillán, entre los dirigentes de movimientos sociales ligados con la Casa Rosada esgrimen como argumento que, por entonces, ellos también participaron de la movilización que terminó en el crimen de los dos jóvenes militantes.
En rigor, hasta un sector del MTD Aníbal Verón, en aquellos años, una de las organizaciones con mayor capacidad de movilización, y a la que pertenecían los dos asesinados, ahora tiene empatía con el Gobierno. Al menos, el residual que comanda Juan Cruz Daffunchio.
Ésa es, según los filo-K, la razón por la cual no quieren quedar al margen del acto y aseguran, al respecto, que los anti-K los empujan a realizar una actividad paralela.
«Nosotros vamos a cuestionar al Gobierno por su sistemática política de agresión y criminalización, por lo que no podemos compartir un acto con ellos, que defienden a este Gobierno», dijo, anoche, Pitrola.


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