18 de diciembre 2009 - 00:00

Pj: brota, gestual, rebelión anti-K

José María Díaz Bancalari
José María Díaz Bancalari
El «dedazo» de Néstor Kirchner para coronar a José María Díaz Bancalari al frente del congreso del PJ, que se reunirá mañana en Tres de Febrero, sembró una rebelión en sectores del peronismo bonaerense que prometen, a modo de protesta, «vaciar» la cumbre.

Ese amotinamiento gestual, acordado ayer entre un puñado de intendentes y jefes territoriales, asoma como el primer desafío expreso y público desde el PJ de Buenos Aires al mando verticalista del patagónico, luego de la derrota electoral del 28-J.

En estas horas, mientras en cada sección se pulsea sobre los referentes que ocuparán las butacas del Congreso y la Junta Electoral, los rebeldes evalúan si faltan en conjunto o si levantan, en bloque, la moción de que los cargos se elijan en marzo próximo.

No es más que un pataleo -Bancalari, al final, será designado-, pero su impacto reside en que es un desafío abierto a las órdenes de Kirchner. Es más: se agitó, incluso, la propuesta de que al frente del congreso quede Horacio González, presidente de la Cámara baja bonaerense.

La postulación trascendió la bruma de los despachos. El diputado Guido Lorenzino, sciolista y jefe del PJ de Vicente López, voceó la candidatura de González como una oferta para que el partido discuta, más allá de los designios K, sobre sus autoridades.

Con menos visibilidad, Sergio Massa empuja esa teoría. El PJ de La Plata, que sostienen Pablo Bruera y el eje Pérez-Amondarain, también pide mudar la resolución a marzo, al igual que Cristian Breistestein, el alcalde de Bahía Blanca, y, entre otros, Franco La Porta, cacique de San Miguel.

Ayer, de hecho, en su paso por Tigre, Massa -en supuesto nombre de otros referentes de la Primera, como Alberto Descalzo y Osvaldo Amieiro- le pidió a Kirchner que haga postergar la elección de las autoridades.

Los chispazos generaron la reacción de Alberto Balestrini -tributario del dedo de Kirchner para llegar a la cima del PJ- no por su fascinación con Bancalari, a quien desplazó del Consejo, sino por sus tensiones menores con el diputado González. Asuntos de cámara.

Objeciones

El presidente del PJ recibirá, hoy, a dirigentes de varias secciones que le plantearán sus objeciones sobre la designación de Bancalari aunque, se aclara, no es un cuestión «personal», sino por los modos, intempestivos e inconsultos, para tomar decisiones.

Curioso. González acató, sin pestañear, la orden del ex presidente para que se modifique la reforma política que había votado el Senado. Balestrini se quejó por ese comportamiento que ahora, respecto de Bancalari, defiende con servilismo religioso.

Anoche, entre tanto, se perfilaban algunos nombres para la mesa grande. Se promete, por caso, que Hugo Curto seguirá al frente de la Junta Electoral, que González sería el vice de Balestrini, que Gustavo Arrieta irá por la Tercera, Tomás Hogan por la Quinta y un randazzista -¿Alejandro Dichiara?- por una Sexta menguada sin aval de Bahía.

En el revuelo, apareció Francisco de Narváez y expresó, tras anunciar su decisión de competir en la interna del PJ, que le hubiese gustado «como peronista» que al frente del congreso quede González porque «demostró voluntad de diálogo y de consenso» como jefe de Diputados.

Un rato más tarde, las voces del peronismo se convirtieron en activos difusores de esas palabras del diputado y candidato a gobernador. No había, en eso, la mínima intención bondadosa hacia González.

En tanto, como asunto periférico, el congreso delegará en el Consejo que comanda Balestrini la resolución sobre las candidaturas y alianzas que el peronismo presentará en las elecciones de intendente el 28 de marzo en Pinamar. El candidato oficial será Blas Altieri.

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