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PJ K se agrupa para excluir a Scioli del armado de listas
• Un esquema de reparto sin sciolistas.
• Los kelpers del peronismo.
• Opiniones sobre Macri
"Scioli se olvida que las listas de legisladores provinciales son del territorio", redondeó.
"¿O vos, Fernando, estás esperando que venga Scioli para darle los cargos, eh?", interpeló a Fernando Espinoza, intendente de La Matanza, y anfitrión.
"Sí, claro, le doy todos los lugares", ironizó el alcalde antes de iniciar la carcajada general.
La noche del jueves, el grupo Santa Teresita hizo charla y cena preparatoria de la cumbre que programa para el 9 de marzo. Con delegados de toda la provincia, con metódica selección de invitados, se perfiló el modelo de reparto de cargos que impulsará el peronismo K, con guiño de la Casa Rosada, para las listas de la próxima legislativa.
El planteo de Kunkel fue festejado por la quincena de caciques reunidos en La Matanza y parece una respuesta a la amenaza del sciolismo, blanqueada por Alberto Pérez, de plantear una disputa a nivel primarias en caso de que no acepten sus demandas de incluir candidatos propios en las boletas de legisladores bonaerenses.
En torno a la mesa estaba el grueso del poder territorial. El matancero Espinoza, Julio Pereyra de Florencio Varela, Darío Giustozzi de Brown y Martín Insaurralde de Lomas de Zamora por la Tercera, y Alberto Descalzo como solitario delegado de la Primera, pero en representación de Hugo Curto (3 de Febrero) y Raul Othacehé (Merlo).
Daniel Bolinaga y José María Díaz Bancalari por la Segunda, Julián Domínguez, Darío Golía y Patricio García por la Cuarta, Juan de Jesús padre y Adrián Mircovich como representantes de la Quinta, Dámaso Larraburu y Gustavo Trankls por la Sexta, el devidista Eduardo "Bali" Bucca y Walter Abarca por la Séptima.
Además, el supraterritorial Kunkel, los hermanos Pablo y Gabriel Bruera por la Octava, y otro dueto familiar de ADN ultra-K: Eduardo "Wado" de Pedro -los ojos y los oídos de Máximo Kirchner en la provincia, por eso siempre presente- y su tío diputado, Alberto España, un camporista transgeneracional, que sorprende (bien) a propios y extraños.
Las exclusiones iban del sciolismo al massismo, y también era visible la ausencia del sector que reporta a Florencio Randazzo, que mandó a los suyos a, como diría García Márquez, "esperar que escampe". Más simple: el ministro de Transporte parece moverse en torno a un episodio, el aniversario de la tragedia de Once.
Las no invitaciones son, de todos modos, gestuales. Es un hecho que el sciolismo será convocado al encuentro de La Matanza, al igual que irán el grupo que reporta a Randazzo y algunos intendentes cercanos, o satélites según el caso, a Sergio Massa. Pero el no estar en las previas los convierte en accionistas, si se quiere, clase B; kelpers del peronismo K.
Hubo, como anticipo, advertencias sobre la situación crítica de los municipios y sobre los "incumplimientos" de la provincia en programas básicos -como el Plan Más Vida- y algunos cruces modestos sobre la oportunidad de cuestionar, o no, al gobernador en público.
En medio de ese tironeo, el Bruera mayor e intendente propuso publicar una solicitada con la firma de los intendentes que respaldan el "modelo nacional" donde se filtrarían algunas críticas innominadas a Scioli y a Massa, sobre quienes pesan las mismas objeciones: la acusación de mediáticos y "egoístas", factores que se explican y retroalimentan.
Debe, claro, pasar el tiempo porque en las tres semanas que faltan hasta el segundo encuentro del grupo Santa Teresita pueden desanudarse vínculos o, quizá, cortarse. En ese tránsito, por caso, Scioli debe resolver una ecuación hipersensible: la paritaria docente que podría dejar sin clases a casi 5 millones de chicos en toda la provincia.
Por eso, sobre todo algunos de los caciques del conurbano proponen cautela: "Hay que ir paso a paso, nuestra jefa indiscutida es Cristina, pero Scioli es nuestro gobernador y no lo podemos atacar". Detrás del comentario cabalga el malestar por las intervenciones de Amado Boudou, que en las últimas tres cumbres del PJ robó protagonismo.
"Si Amado no aprende a callarse, los intendentes lo van a correr a empujones", avisó en La Matanza un dirigente que aprecia al vice. Éste, en tanto, cada vez que le hacen alguna observación sobre sus parrafadas contra el gobernador, asegura que cada vez que reacciona airadamente es por pedido expreso de Cristina de Kirchner.
La sobremesa, relajada y amable, tuvo una derivación curiosa. Los comensales, sin saña, pero claro que sin ninguna piedad, se entretuvieron hablando de los movimientos de Mauricio Macri, entre comentarios sorprendidos por sus vaivenes que van de la vedette Rocío Marengo al economista Carlos Melconian, como indicio de estar "sin rumbo".
Eran comentarios cruzados por cierta tranquilidad al suponen que con esos movimientos inciertos difícilmente el jefe de Gobierno pueda convertirse en una amenaza real para el peronismo en 2015. Un festejo anticipado quizá, pero sobre todo un espasmo nostálgico de cuando los adversarios del PJ estaban fuera del PJ.


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