3 de noviembre 2014 - 00:00

PJ múltiple: vía libre de Olivos para rondas y sprint de preclasificación

Daniel Scioli en una juntada peronista entre dos de los candidatos a heredarlo en 2015: Fernando Espinoza y Juan Patricio Mussi. A la derecha: Sergio Urribarri que pide desmalezar el pelotón K; Jorge Capitanich, que abre “su” Chaco y el cordobés José M. de la Sota, competidor silvestre.
Daniel Scioli en una juntada peronista entre dos de los candidatos a heredarlo en 2015: Fernando Espinoza y Juan Patricio Mussi. A la derecha: Sergio Urribarri que pide desmalezar el pelotón K; Jorge Capitanich, que abre “su” Chaco y el cordobés José M. de la Sota, competidor silvestre.
Sergio Urribarri se calzó el traje de podador: de las "mil flores" K, que derivaron en ocho candidatos autoproclamados para heredar a Cristina de Kirchner en 2015, el entrerriano -el segundo en largar oficialmente su campaña, después de Daniel Scioli- fue el primero en plantear que el kirchenrismo debe empezar a desmalezar el pelotón presidencial y confesó charlas con Julián Domínguez y Agustín Rossi, y un sondeo futuro con Jorge Taiana.

Urribarri
le pone palabras a un principio de ordenamiento que empezó a gestarse en el peronismo K y fija, como fecha arbitraria aunque movible, fin de año como una especie de preclasificación en que deberían bajarse del ring algunos de los ocho precandidatos del planeta K, casi una qualitity para perdurar en el top de los competidores.

Urribarri dice, en las conversaciones, que la atomización de los ultra K favorece a Daniel Scioli pero, en paralelo, excluye de una posible confluencia a Florencio Randazzo. En rigor, el enterriano -que confía en que los demás se bajarán porque miden algo menos que él- apunta a juntar esos pedacitos para tratar, en primer lugar, de empardarse con el ministro de Interior y Transporte, a quien el urribarrismo acusa de "operar" encuestas para aparecer despegado del pelotón ultra K.

La urgencia de Urribarri por achicar el número de sparrings de Scioli y Randazzo responde a una lógica operativa: Olivos habilitó la temporada de campaña y avisó que todos los candidatos tienen vía libre para moverse y transitar por las provincias, mostrarse con gobernadores y ministros. El único territorio vetado, casi por autoexclusión de los propios aspirantes, es Santa Cruz, la Tierra Santa K. Como parte de ese permiso general, Scioli pisará Chaco, dominio de Jorge Capitanich, que hasta ahora volteaba cualquier intromisión. El jefe de Gabinete, que alguna vez se soñó candidato, avisó que armará show chaqueño para todos los aspirantes K que quieran pisar su tierra.

Hay que interpretar -o sobreinterpretar- el guiño de la familia K. El planteo de Urribarri de reducir el número de competidores estuvo, en todo momento, atado a una sola voluntad, la de Cristina, a quien se señala como la gran electora que decidirá qué jugador jugará cada partido y con qué formato.

Scioli mira los movimientos de los demás postulantes sin inquietarse. El sciolismo está en una etapa -quizá engañosa- donde cree que se confirma su predestino de candidato único e inevitable del kirchnerismo, con relato ultra K y rituales de peronismo clásico, como el que hizo el sábado en San Nicolas entre Fernando Espinoza y Juan Patricio Mussi, dos candidatos a la gobernación, foto que la oposición reprochó por las inundaciones que afectan a la provincia. Scioli también pisó Tigre con Capitanich y Diego Bossio, otro que apuesta a la butaca de gobernador y suele moverse junto a Randazzo, que lo expone como su certificado de que no está pensando en disputar el cargo top de la provincia de Buenos Aires.

Picardías y vaivenes del peronismo múltiple, que despliega ofertas según el paladar. Lo hace, cada tanto, José Manuel de la Sota con sus bajadas al conurbano y el sur: hizo pie en Neuquén, levantando la bandera de peronismo convencional, con su mantra de que será candidato a presidente. Estuvo con el gobernador Jorge Sapag y con Horacio "Pechi" Quiroga, el tranversal que se arrimó al Frente Reanovador de Sergio Massa y acaba de lanzar su candidatura a gobernador. De la Sota camina y arma sin descartar variantes. El peronismo K lo tienta, aunque esa puerta parece prácticamente clausurada a pesar del optimismo que siempre siembra Scioli, y el massismo le avisa que Massa no contempla tener primarias en 2015. "Las PASO son un sinsentido", desanima el tigrense al cordobés que, de campaña, avisa que si es presidente sólo cumplirá un mandato.

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