25 de mayo 2016 - 00:00

PJ vs. Cámpora, ahora por relato de la economía

Víctor Santa María, Axel Kicillof y Silvina Batakis
Víctor Santa María, Axel Kicillof y Silvina Batakis
El peronismo clásico, PJ duro que engloba a territorios y gremios, construyó una esencia que los hermana: el enfrentamiento, en algunos casos rechazo visceral, con La Cámpora, agrupación fetiche del matrimonio Kirchner que conduce, con fluctuante visibilidad, Máximo Kirchner.

Así como el fin de semana se lanzó una JP porteña, con pretensiones de unir todos los pedazos -se invitó al neocamporismo, fue Mariano Recalde con un pequeño grupo pero en el fondo esa JP nace para disputar con La Cámpora- el lunes el PJ de Víctor Santa María puso otra pieza en el ajedrez de la disputa con los ultra K: lanzó la Cátedra Aldo Ferrer, de perfil económico, encabezada por Silvina Batakis y Matías Kulfas, en un claro desafío al relato de la economía K de Axel Kicillof.

Lo que ocurrió en el PJ nacional, con la coronación de José Luis Gioja en acuerdo con gobernadores, gremios y referentes territoriales -negociación en la que el peronismo no aceptó el pedido de protagonismo de La Cámpora, que quedó afuera- empezó a manifestarse abiertamente en el PJ porteño. Hasta acá se evitó lo que ocurrió en otros campamentos, la ruptura del bloque del FpV, pero aunque no se haya expresado en lo formal, en la Legislatura late la idea de una tensión permanente.

A medida que se profundice el distanciamiento fuera del Palacio, la crisis interbloque será mayor. El lanzamiento de ese think tank económico del PJ porteño, patrocinado por el partido y referentes sindicales como Fernando Barrera, dirigente de UPCN con sillón en la Junta Electoral del PJ nacional. En la presentación estuvo María Rosa Muiños, que reporta a Juan Manuel Olmos y Sebastián Demiryi, del Movimiento Evita porteño. La idea de confrontar con La Cámpora es como una reacción luego de una larga acumulación de furias y que tiene, como letra chica, dos consideraciones que no siempre aparecen en el tironeo duro PJ-Cámpora.

•Como regla general, a modo de observaciones, se suele plantear desde el PJ que las quejas son por cómo se manejó la agrupación juvenil, por el control que ejerció sobre las lista de candidatos y de resortes del Estado, en general sin compartir con otros espacios o, incluso, castigando a otros grupos. Está en el registro, todavía, aquella aventura para "absorber" a las agrupaciones K, proceso donde las que se negaban pasaban a una especie de siberia política en el planeta K. Se aparta a la expresidente, a quien rescata como referente.

• Lo cierto es que es muy difícil de separar a Cristina de La Cámpora. Y eso quedó claro en su regreso cuando la agrupación que estuvo siempre rodeando a la ex presidente fue la que conduce su hijo. Por eso, una embestida contra la agrupación juvenil significa, en la práctica, cierto desafío a Cristina aunque en ese sentido la explicación es pedirle a esta que encolumne a "los pibes" y los haga funcionar según el nuevo tiempo: que formen parte del peronismo pero sin pretender, como ocurrió en estos años, conducir solos, y "con el látigo" el espacio.

Pablo Ibáñez

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