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Plan urgente de España para salvar una cumbre amenazada por Sudamérica
El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, saluda en Tegucigalpa al secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, en la puesta en marcha de la Comisión de la Verdad que investigará crímenes cometidos tras el golpe de Estado de junio de 2009.
Mientras la Unión Europea dijo no estar al tanto de las quejas latinoamericanas, encabezadas por Brasil y que abarcan al bloque chavista, la Argentina y Uruguay, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero negocia contra reloj con el de Lobo para que sea permitido el regreso a territorio hondureño del presidente constitucional depuesto Manuel Zelaya, a la vez que se intenta activar una Comisión de la Verdad que investigue ejecuciones y otros delitos que sucedieron tras el golpe.
El bloque chavista latinoamericano, del que formaba parte, agitó ayer el boicot, pero fue nuevamente Brasil el que adquirió protagonismo. El influyente asesor de Asuntos Internacionales de la presidencia brasileña, Marco Aurelio García, afirmó: «Si Honduras asiste, al menos diez presidentes latinoamericanos no irán a Madrid, y comenzando por el presidente de Brasil», Luiz Inácio Lula da Silva.
No obstante, García dijo que está en condiciones de «asegurar que Honduras no va a ir», sin precisar detalles.
La amenaza de arruinar la cumbre de la UE con América Latina y el Caribe fue anunciada el martes, tras la clausura de la reunión que celebraron en un hotel de Cardales los presidentes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
«De asistir el Gobierno de Honduras, nosotros no podríamos asistir a esta cumbre, ya que no lo consideramos un Gobierno legítimo», declaró entonces el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, quien ejerce la presidencia temporal de Unasur.
Lobo ratificó ayer que piensa asistir al encuentro de Madrid. «Al existir una invitación formal de parte del Gobierno español, el presidente Porfirio Lobo Sosa la ha aceptado y estará muy honrado de asistir», indicó un comunicado de la Cancillería hondureña.
Es lógico, dado que el reconocimiento internacional es una meta crucial para la estabilidad de Lobo en el cargo. Si bien Estados Unidos, varios países europeos y algunos latinoamericanos, como Costa Rica, Colombia, Perú y Panamá, ya dieron el aval a Lobo al reconocer las elecciones de noviembre que lo dieron como ganador. A ello se suma cierta posición ambigua en algunos de los vecinos y más próximos de Honduras, que contrasta con un amplio rechazo de mandatarios sudamericanos mantiene a Honduras fuera de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Según García, un hombre de máxima confianza de Lula, el regreso de Zelaya podría «incidir» en la posición de Brasil. El funcionario consideró que la invitación cursada por España a Honduras «fue un resbalón de algún funcionario que no estuvo atento», y agregó que el ministro de Exteriores de Brasil, Celso Amorim, tomó contacto con su colega español, Miguel Ángel Moratinos.
A su vez, en el cierre de la reunión de Unasur de la que emergió como secretario general Néstor Kirchner (por lo que José Mujica paga costos en Uruguay), el ecuatoriano Correa anticipó que iba a contactar a Zapatero para manifestarle la inquietud del bloque.
El secretario de Estado español para Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia, se encontraba ayer en Honduras para asistir a la constitución de la Comisión de la Verdad. Esa unidad investigadora fue saludada por el Departamento de Estado norteamericano como un «paso hacia la reconciliación».
Al lanzamiento de la comisión asistió también el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien afirmó que la expectativa de «muchos países» americanos es que Zelaya regrese a Honduras con derechos políticos, y que recién después podría ser tratada su situación en una Asamblea General extraordinaria.
Por su parte, Hugo Chávez se reunió ayer en Santo Domingo, República Dominicana, con Zelaya, quien reside allí con honores otorgados por el Gobierno local. El presidente venezolano citó a Mujica, al asegurar que los mandatarios de la región no están «pidiendo mucho: sólo que restituyan a Zelaya, que se le reconozcan todos sus derechos políticos y ciudadanos. Es lo único que estamos pidiendo, ni cielo ni nada».
Agencias EFE, DPA y AFP


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