13 de diciembre 2011 - 00:00

Playas agrestes, las nuevas joyas del verano

La tranquilidad, un bien intangible que hace cada vez más deseables los balnearios agrestes.
La tranquilidad, un bien intangible que hace cada vez más deseables los balnearios agrestes.
Playas extensas de imponentes médanos, arena tibia y un mar que parece infinito conforman el paisaje de las villas turísticas del sur de la provincia de Buenos Aires, donde la tranquilidad y el relax son parte de la escenografía natural, y el turismo cada vez se hace más presente, enterado de esta agreste belleza que es perfecto complemento de los ya muy populares centros balnearios típicos de la costa atlántica.

Entre los sitios que vale la pena aventurarse a descubrir se encuentran balnearios como Marisol, Reta, Orense, Arenas Verdes.

La localidad balnearia de Marisol se encuentra en el partido de Coronel Dorrego, a 71 kilómetros de Bahía Blanca. Destaca por poseer 47 kilómetros de playas casi vírgenes, surcadas por un cordón de médanos, donde suele verse a aficionados al sandboard, una suerte de versión seca del surf. Los amantes de los caballos pueden recorrer la gran extensión de arena al galope y los fanáticos de la aventura pueden hacerlo en camionetas todo terreno.

En las costas de Marisol el río Quequén Salado vierte sus aguas en el océano Atlántico, convirtiéndose en un destino preciado para los pescadores donde pueden obtener importantes piezas de pejerreyes, corvinas, pescadillas, lisas, cazones, tiburones y lenguados. El paisaje agreste se repite en los balnearios de Reta y Orense, ubicados en el partido de Tres Arroyos. El primero, se caracteriza por su pintoresca trama urbana, y por el sosiego de sus playas, separadas de la ciudad por una suerte de pared de arena que conforman los médanos. Los tamariscos, encargados de fijar la arena de las dunas, se destacan entre la arboleda lugareña.

En tanto, los visitantes que lleguen a Orense tendrán una fantástica vista panorámica si suben hasta la cima del «Médano 40», nombre que responde a su altura original.

El río Quequén en su curso medio e inferior divide a Coronel Dorrego y Tres Arroyos, permitiendo visitar desde ambas márgenes las Cascadas de Cifuentes, que posee el salto más alto de la provincia de Buenos Aires, y la de Mulpunleufú, así como las barrancas que flanquean el río, entre ellas la del «Tigre del Quequén».

A 47 kilómetros de Lobería, entre los campos y las playas, se llega a Arenas Verdes, un pequeño pueblito marítimo cubierto por densas arboledas y grandes superficies de arena. El kitesurf, las cabalgatas al atardecer y los paseos en cuatriciclo son algunos de los modos en que se puede disfrutar de la paz de este pueblo marítimo.

Arenas australes

Existen además otros destinos de verano que comienzan a ser cada vez más conocidos por sus playas tranquilas y libres de aglomeramientos de turistas. Bahía San Blas, en la Isla del Jabalí, partido de Patagones, es conocida como el «Paraíso del Pescador» y es la playa más austral de la provincia de Buenos Aires.

Es un centro de atracción nacional e internacional para la pesca de mar, especialmente de tiburón. Bahía San Blas es reconocida por los Concursos de Pesca Deportiva que se realizan en los meses de verano y en Semana Santa. San Cayetano, por su parte, se caracteriza por su tranquilo balneario emplazado entre médanos forestados, casas bajas y una frondosa vegetación, con una playa de 28 kilómetros de extensión donde la actividad pesquera es excelente, tanto desde la costa como embarcado. Mar del Sur es uno de los lugares de mayor trayectoria histórica del Partido de General Alvarado. Sus comienzos se remontan al año 1834, cuando todo este territorio formaba parte de la zona limítrofe con el territo-rio de los indios, al sur de los fuertes de Tandil y Azul.

Santa Clara del Mar es una de las principales localidades veraniegas del partido de Mar Chiquita, además de Mar Chiquita, Mar de Cobo, La Caleta, Atlántida, Santa Elena, Vivoratá, Camet norte, Coronel Vidal, General Pirán y Playa Dorada, algunas de las cuales son ideales para el turismo rural.

Dejá tu comentario