23 de agosto 2011 - 00:00

‘‘Podemos arruinar a toda la clase política argentina’’

Aunque no lo diga públicamente, la clase política argentina comenta en oficinas, reuniones y pasillos la difusión de correos electrónicos y documentos que desde hace algunas semanas realiza el sitio Leakymails.

Si bien hasta el momento el material no complica demasiado a los dirigentes involucrados, lo cierto es que poco a poco se va conociendo nueva información personal de éstos y hasta se muestra una visión más íntima de cómo se manejan algunas cuestiones de la política argentina.

La preocupación por los datos conocidos ya motivó que el sitio fuese bloqueado por una resolución judicial, aunque sus administradores se las ingenian día a día para difundir nuevos documentos. En esta entrevista exclusiva con ámbito.com, los responsables del sitio cuentan qué los impulsó a difundir el material y cómo lo obtuvieron, cuáles son sus objetivos, las presiones recibidas, y los próximos documentos que saldrán a la luz.

Periodista: ¿Por qué decidieron hacer pública la información ahora, justo en un año electoral?

Leakymails: El hecho de que nos encontráramos a la mitad de un año electoral es un hecho anecdótico, colateral. Nuestro trabajo ha venido cobrando forma desde hace ya un tiempo y, de hecho, fue beneficioso para nosotros el que se haya postergado, en virtud de que ello nos obsequió aún más material y documentación de variada índole (y que próximamente continuaremos poniendo a disposición del ciudadano). La consecuencia del año electoral será útil para que los políticos decidan cómo hacer las cosas desde aquí, tanto si este Gobierno continúa por esta vía, como si no lo hace. Las prominentes figuras del establishment político-judicial deben notificarse de que, sin importar que puedan cooptar o comprar a muchos con dineros de la Subsecretaría de Medios o la propia Secretaría de Inteligencia, existe gente dispuesta a jugarse todo para que nuestro país y nuestra gente tengan instituciones de las cuales puedan sentirse orgullosos. ¿Qué objetivo puede ser más noble que éste?

P.: ¿Cuál es el criterio para elegir a quién «espiar»?

L.: Nosotros no espiamos ni hemos espiado en lo absoluto, y esto debe quedar bien claro. Bajo ningún punto de vista nos valemos de métodos no éticos; simplemente, divulgamos información que el mismo Estado -a través de su Secretaría de Inteligencia y jueces cómplices que cobran sobres por debajo de la mesa- recopila y almacena para después extorsionar o manipular con diversos fines oscuros. En cierto modo, nosotros liberamos a los espiados para que puedan actuar con libertad, en el sentido de que no quedarán luego cosas en el tintero con lo que se los pueda extorsionar. Eso sí: hacemos un llamamiento para que algún juez o fiscal investigue seriamente y de oficio -a los efectos de rescatar el buen nombre y la reputación de muchas instituciones- algunos de los cientos de ilícitos que se mencionan tanto en los archivos de la propia ex-SIDE como en los documentos y correos electrónicos publicados por nuestro espacio virtual.

P.: ¿Cómo obtienen la información?

L.: Las fuentes son muchas y diversas y, tal como lo refleja el grupo Anonymous (NdE: uno de las agrupaciones de hackers más importantes del mundo), «puede ser cualquiera en cualquier lugar». Una porción mayoritaria de la ciudadanía se ha hartado de los índices de corrupción de la política, de tanto silencio, de levantar la voz en vano. Como los hechos lo confirman, las usinas principales de esa élite son la propia Secretaría de Inteligencia y una larga serie de juzgados afines a ésta, ligados por intereses estrictamente económicos. ¿Quiénes son esos magistrados? Podría ser cualquiera. Podrían ser todos. Y lo iremos divulgando.

P.: ¿Cómo está conformado el grupo? ¿Hay periodistas, políticos o miembros de la ex-SIDE?

L.: Tenemos un jefe de redacción, que se encarga de redactar los editoriales; otro se ocupa de analizar contenidos, y el resto se divide mayoritariamente en periodistas y técnicos. También deseamos ser claros aquí: no contamos con personal de la ex-SIDE entre nuestro staff.

P.: Dentro de la información aún no revelada, ¿cuentan con material que pueda complicar seriamente al Gobierno nacional o a algún político en particular?

L.: Absolutamente. Estamos en posesión de material que perfectamente podría alimentar las rotativas de los tres periódicos más importantes del país, durante varios años. Y eso sucederá apenas demos inicio al proceso más profundo de revelación de los archivos. Aquí reside una etapa fundamental de nuestro trabajo; esto es, procesar el inconmensurable volumen de información que descansa tanto en expedientes judiciales como en medios magnéticos y otros medios de soporte. Es importante afirmar que nos encontramos en posibilidad de arruinar de un solo golpe a la clase política entera, y en tal sentido, poseemos, por ejemplo, carpetas de la agencia antidrogas norteamericana -DEA-, donde se vincula a varios dirigentes políticos con el narcotráfico a gran escala, pasando por la cotidianidad de un extenso listado de personajes, mencionando amantes, infidelidades y preferencias sexuales. Todo ello se encuentra respaldado tanto por fotografías como por escuchas y video. Otra importante porción de funcionarios se encuentra claramente ligada a negocios ilegales y lavado de dinero. Otros incluso han llegado a compartir información con potencias extranjeras, lo que para nuestras leyes coincide con el delito de «traición a la patria». Para que se comprenda bien: esto es como una gigantesca bomba; la mecha ya está encendida y la detonación es sólo cuestión de tiempo.

P.: ¿Qué nuevos documentos preparan para difundir?

L.: Disponemos de documentos a discreción. Tenemos en carpeta material que refiere al enriquecimiento de los hijos de Julio De Vido, el caso Antonini Wilson, los «números mágicos» de Guillermo Moreno, la ingeniería financiera que emparenta al Gobierno argentino con la Venezuela de Hugo Chávez, y prominente material que involucra negativamente a algunos integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Sólo basta con ojear los casos más resonantes que han llegado a la prensa en los últimos tiempos: ellos permiten entrever el hilo de la corrupción, en tanto acercan una idea acabada de lo que está sucediendo. Tal vez, algún lector recordará el tema de los envíos de droga que una reconocida empresa santacruceña realizaba hacia Europa, vinculada a cierto expresidente.

P.: ¿Recibieron ofertas económicas para frenar la difusión del material?

L.: Desde luego que las hemos recibido. Sin embargo, las hemos rechazado con firmeza. Por lo general, los centros de la corrupción se defienden recurriendo a la cooptación y la prebenda, pero entra en conflicto cuando se topan con aquellos que no comulgamos con sus objetivos de enriquecimiento. Lo cierto es que es demasiado tarde para ellos, y tampoco lograrán clausurarnos. Los miembros de la Justicia que trabajan en conjunto con el poder central poco podrán hacer para amedrentarnos: ellos estarán, precisamente, entre nuestros primeros objetivos.

Dejá tu comentario