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Polémica: permiso de Macri amenaza convento histórico
Hoy hay un estacionamiento, pero se proyecta construir una
torre de 18 pisos. Esto pone en peligro a un convento que jugó un papel importante en las Invasiones Inglesas de 1807
cuando fue ocupado por tropas británicas durante dos días y luego se transformó en hospital improvisado para atender a
los heridos.
El convento jugó un papel clave durante las invasiones inglesas en 1807, cuando el Ejército británico se dispuso a conquistar Buenos Aires, el monasterio fue ocupado por tropas pertenecientes al regimiento inglés. Los atacantes permanecieron allí durante dos días en los que se vivió un verdadero infierno. Durante esas 48 horas el convento sufrió importantes destrozos, robos y hasta fue profanada la iglesia. Durante esta batalla, una vez liberado del enemigo se transformó en un improvisado hospital para atender a los heridos.
En marzo de 2011, Mauricio Macri aprobó un proyecto para construir una torre de 18 pisos, en el terreno lindero al antiguo convento, donde hoy se encuentra un estacionamiento. En simultáneo la Legislatura trataba la creación del Área de Protección Histórica Catedral al Norte, que fue convertida en ley en noviembre del año pasado. Esta ley limita las alturas y prohíbe las torres en una amplia zona que incluye la manzana que hoy está en la polémica.
La nueva legislación aprobada en 2011 regula aspectos arquitectónicos y estéticos para los diferentes sectores del área protegida (calle Florida, avenida Leandro N. Alem, avenida Pte. Roque Sáenz Peña, entorno del Convento de Santa Catalina). Entre ellos marquesinas, toldos y carteles publicitarios; tendido de redes y cajas de conexión de las empresas de servicios públicos; y lo relativo a fachadas, balcones y medianeras. Esto es lo que llama poderosamente la atención. ¿Cómo es posible la construcción de una torre en un sitio histórico y de preservación?
En Reconquista 775 se encuentra la Universidad del Cema (UCEMA), frente a este edificio se construirá la torre con un pozo de 100 metros de largo, 30 de ancho y por lo menos 60 de alto. «Hace poco se convirtió la calle Reconquista en peatonal para cambiar la fisonomía de la zona y conservar el casco histórico, con esta torre se rompe con toda esta estructura», explicó a Ámbito Financiero Carlos Alfredo Rodríguez, rector de la universidad. Desde la facultad se muestran totalmente en contra de la nueva construcción y se encuentran en comunicación constante con el convento y con la ONG Basta de Demoler que hace tiempo puso manos a la obra para impedir la edificación.
Es en este marco que la ONG junto al rectorado de Santa Catalina presentaron un recurso de amparo en oposición a la construcción, pero según explicaron desde el Ministerio de Desarrollo Urbano de la Ciudad los planos fueron debidamente aprobados. Por su parte, la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos Históricos intervinieron en el tema. A través de una carta, dirigida al jefe de Gobierno de la Ciudad manifestaron su preocupación.
«En caso de que la obra proyectada se asiente en parcelas afectadas por la declaratoria monumental, no deberá iniciarse trabajo alguno, hasta tanto se remita a la Comisión Nacional el proyecto, a efecto de ejercer la superintendencia que la Ley 12.665 asigna a este organismo, bajo apercibimiento de disponer en su caso, la suspensión de eventuales obras», detalla el escrito firmado por su arquitecto Juan Martín Repetto, presidente de la Comisión.
El terreno donde se proyecta la construcción está limitado por las calles Viamonte, Reconquista y la avenida Córdoba. La medianera linda con la fachada del Monasterio y la iglesia, que fue construido en 1745, declarado Monumento Histórico en 1975 y en 1942 respectivamente. Desde el convento aseguran que dicha construcción comprometerá seriamente las estructuras del histórico edificio. Es que las vibraciones que producen las máquinas excavadoras podrían convertirse en un arma fatal para el convento. «Resolvimos prohibir que se trabaje sobre muretes históricos», explicaron desde la Comisión que busca preservar esta parte de nuestra historia, ahora, habrá que ver si eso se respeta.
Además la sombra que dará la enorme torre tendrá consecuencias nefastas sobre el convento colonial. Ya que la falta de sol afecta negativamente en su conservación que necesita de la luz solar para contrarrestar la humedad natural propia de las antiguas construcciones. Además perjudica la morfología y la trama urbana de la zona, compuesta por edificios declarados monumentos históricos.

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