Polémica por reforma en el área clave de contratos

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Con la idea de acelerar los pagos, el Gobierno porteño encara una reforma en el área clave para los proveedores, como es la Contaduría, que desata ahora la queja sindical y de la oposición al macrismo. Legisladores de diversos bloques junto a gremialistas, protestaron ayer por la descentralización del área, tanto como una década atrás hubo quejas por la implementación del sistema que ahora, presuntamente se busca mejorar, volviendo a como era entonces.

Según los funcionarios del área de Hacienda, a cargo del ministro Néstor Grindetti, el actual sistema retrasa la cancelación de las facturas, lo que en ocasiones hasta puede provocar la paralización de obras por falta de pago.

La mecánica siempre fue polémica. En su momento hasta generó fuertes pujas internas en la gestión de Fernando de la Rúa, en la Ciudad, cuando impuso los mecanismos que ahora Mauricio Macri busca desandar.

En ese entonces se organizó lo que se llamaba la cuenta única y todos los gastos de los ministerios estaban centralizados en Hacienda, algo que siempre recibió la queja de funcionarios. Luego, en otras gestiones posteriores se llevó a cabo un sistema mixto, mediante el cual los ministerios disponían de las contrataciones y pagos, pero antes lo controlaba Hacienda.

Ahora Grindetti se inclina por la descentralización y que cada área tenga su propio oficina de contaduría, lo que aceleraría los trámites, ya que es conocida la burocracia porteña que puede llegar a demorar tres meses o más para esos depósitos, lo que sucede en general en la administración pública.

Para el gremialismo, la idea tendría otro sentido. Es que resisten que, cuando se complete la reforma, los empleados de la Contaduría General deberán ser recolocados.

Ayer los agentes de la Dirección de Contaduría, nucleados en ATE Capital, denunciaron que el Gobierno macrista intenta el «desguace» de la dependencia.

Curiosamente, los sindicalistas adujeron que el intento de cierre de la Dirección de Contaduría comenzó hace aproximadamente hace un año cuando se les quitó el control de las «cajas chicas» de las áreas de Ceremonial de cada Ministerio de la Ciudad.

«Les molestaba el control de la Contaduría porque nosotros detectamos que se hacían mal las rendiciones», acusaron los delegados.

«El decreto de descentralización implica el intento de ocultar el movimiento económico de la Ciudad y dividir nuestra tarea en 16 partes que dependerán directamente de los ministerios y agencias porteñas», agregaron acerca de la reforma que está implementando el macrismo, supuestamente para aliviar a proveedores que muchas veces también sufren retrasos por los paros gremiales en el área contable.

Otra curiosidad de la jornada con respecto al tema, fue que el legislador kirchnerista, Gonzalo Ruanova expresara que «la Contaduría es la dependencia que nos nutre de información para poder auditar y denunciar cuando hay fondos públicos que van a lugares donde no tiene que ir».

Para Martín Hourest (Pino Solanas) la medida «encubre un proceso de vulneración sobre el principio en que está basado el sistema de control del Gobierno contemplado en la ley 70» sobre sistemas de gestión, administración financiera y control del sector público de la Ciudad.

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