Objeto social: "Industrial, constructora y financiera."
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Cuando nos toca hablar de ella, por alguna razón nuestra mente vuela a "Margin of safety", uno de los libros de culto en el mundo de la inversión (al escribir estas líneas en Amazon se encuentra un original en perfecto estado en u$s2.750 y los usados en u$s875) en el cual su autor, Seth Klarman, comenta una manía que se desató antaño por la compra venta de sardinas, cuando éstas desaparecieron de las costas de Monterrey en California. La escasez del pescado disparó los precios y eventualmente los comerciantes locales comenzaron a comprar y vender sardinas basados únicamente en la confianza de que podrían venderlos rápidamente a otro comprador en un precio mayor. Pero un día un comerciante decidió darse el gusto de comer una sardina y al hacerlo se enfermó gravemente. Cuando increpó al vendedor, la explicación fue muy sencilla: "Vos no entendés. Estas no son sardinas para comer, son sardinas para traedear/comerciar". Esta es solo una digresión con la que no estamos sugiriendo ni dejamos de sugerir nada (si le gusta e estos tiempos puede aplicarla a las criptomonedas, bonos, acciones, etc.). Pasando a la que nos ocupa, lo más destacable desde lo societario fue la declaración de la quiebra de COVIMET el 8 de noviembre pasado, cuya participación como accionista minoritario tiene valuado en cero. Por cuarta vez consecutiva Polledo cierra el año del lado perdedor resignando ahora $12.251.522 (poco importa pero esto es 18% más que en 2016) y por tercera vez lo hace con un patrimonio adverso que llegó ahora a $42,8 millones en contra. Frente a esto y luego de trepar 7% en 2016 (el Merval 45%) el precio de sus acciones cayó 8% (el Merval subió 77%; en lo que va de 2018 cae 14% frente a +4% del Merval) cotizando el 87% de las ruedas (74% en 2018; 88% en 2016).
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