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Por ahora, continuarán subiendo precios de las naftas al público
En abril, entre el 10 y el 12, YPF subió los precios para achicar la diferencia con la competencia y para no seguir ganando mercado porque ya alcanzó el tope que puede abastecer con la capacidad actual de sus refinerías.
Pero las otras empresas que operan en el mercado -Esso, Shell y Petrobras- continuaron aplicando ajustes en las últimas semanas, por lo cual hay motivos para creer que se volvió al punto de partida, y la diferencia de precios entre las compañías puede anticipar una suba de combustibles por parte de YPF.
Por otra parte, la demanda creciente de naftas y gasoil juega a favor de los aumentos de precios que son varias veces superiores a la inflación, aun considerando los índices de las consultoras privadas.
Hasta ayer, teniendo en cuenta sólo el área de Capital Federal y del Gran buenos Aires, la nafta premium costaba igual en todas las marcas: $ 4,309 por litro. En cambio, la nafta súper de YPF era 25 centavos más barata que la de Shell, y costaba 11,8 y 9,8 centavos menos que en Esso y Petrobras, respectivamente.
Diferencias
En el caso del gasoil común, el litro vendido por YPF estaba 43 centavos más barato que el de Shell, 21 centavos menos que el de Esso y 14 menos que el de Petrobras. En el diésel premium, en tanto, las diferencias eran menores: entre el valor de YPF y el de Shell, la diferencia era de 15,7 centavos, y bajaba a 6,7 centavos con Esso y 8,5 con Petrobras.
Un hecho es que tradicionalmente en la Argentina, Shell siempre tuvo los precios más altos y se dirigió a un segmento particular dentro del mercado. Esso y Petrobras, en tanto, se caracterizan más por intentar un punto de equilibrio entre YPF y Shell.
Pero algo está cambiando y se pueden suponer diversas razones. Entre ellas: el público es más sensible a las diferencias de precios, la calidad de los combustibles no ofrece variantes significativas, e YPF, que concentra el 55% del mercado, necesita recomponer precios en dólares para revalorizar a la empresa frente a los accionistas españoles, algunos muy proclives a venderla para hacer efectivo. Para la ex empresa estatal, además, la rentabilidad disminuye si tiene que comprar petróleo a terceros, lo que ocurre con la variedad más liviana, cuando exige operar a full a las refinerías.
Las demás empresas, sin crudo propio, no pueden dejar de aprovechar el nuevo escenario, y nadie va a aceptar vender igual o más barato que YPF, porque ésta corre con la ventaja de procesar el petróleo que ella misma extrae.


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