Con distinto orden de magnitudes, la de ayer fue una jornada casi idéntica a la del martes en cuanto al comportamiento de los inversores. Un arranque bajista, que hizo caer 2,2% al Dow en la primera media hora de operaciones, una recuperación que lo impulsaba 1,63% en territorio ganador al mediodía, vuelta a perdedor más de 1,5% a las dos de la tarde y un rally final que terminó con el Promedio Industrial ganando 2,05% para estacionarse en 8.591,69 puntos. Tantas idas y vueltas dan pie para poder utilizar casi cualquier argumento para explicar lo ocurrido, aunque, para ser sinceros, la inmensa mayoría de las noticias fueron "bajistas". Desde los informes privados que hablaron de un cuarto de millón de despidos, pasando por la caída de la actividad en el sector de servicios (índice ISM), el Beige Book que evidenció "flojedad" en la economía de todo el país y prácticamente todas las áreas, hasta el retroceso del barril de petróleo -y casi todos los commodities-, que bajó a u$s 46.79 a pesar de la merma de los inventarios de crudo (se esperaba una suba), en una jornada en la que el dólar ganaba terreno (el BoJ estaría por devaluar al yen) y el costo del dinero retrocedía para el sector financiero (overnight), pero crecía levemente para el "real" (bonos de largo). Esto último y el impresionante incremento de pedidos de hipotecas (la Fed podría acotar la tasa hipotecaria a 4,5%) tal vez expliquen que el sector financiero y el constructor lideraran las subas, acompañadas de cerca por las tiendas de internet.
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