29 de julio 2009 - 00:00

“Por control oficial, cereales pagan retenciones del 40%’’

En medio de la discusión por la rebaja de las retenciones a los granos, desde el movimiento CREA advierten que el trigo y el maíz pagan derechos de exportación «reales» en torno al 40%, a causa del manejo que realiza el Gobierno con los Registros de Exportación (ROE).

La intensión de la Mesa de Enlace y de parte de la oposición es llevar las retenciones de ambos cereales a cero, para incentivar su producción. Actualmente, el trigo paga un 23% y el maíz un 20% en concepto de retenciones, pero CREA indica que los productores sufren descuentos adicionales del 16% y el 14%, respectivamente.

Este descuento extra se traduce en el valor que recibe el productor, que es menor que el precio internacional de los granos descontadas las retenciones y los gastos de embarque. «Este comportamiento se explica porque los ROE de trigo y maíz estuvieron cerrados durante la mayor parte de 2008 y en el primer semestre de 2009. Consecuentemente, se generó una situación de sobreoferta interna que desincentiva la competencia entre los molinos, las aceiteras, los consumos (feedlots, industria avícola, etcétera) y los propios exportadores, lo que provoca una baja del precio interno de los cereales sin que eso se traduzca en beneficios al consumidor», indica el trabajo de CREA.

Oleaginosas

Si a estos valores se les suman las retenciones, el productor recibe sólo el 61% del precio del trigo y el 66% del maíz, se indica.

En el caso de las oleaginosas, los descuentos son menores porque la exportación está activa. Actualmente, para la soja el descuento extra es del 2% y para el girasol, del 6%. De todos modos, estos productos tienen mayores alícuotas de derechos de exportación (el 35% y el 32%, respectivamente), por lo cual el precio final que recibe el productor es similar al de los cereales: el 63% para la soja y el 62% para el girasol.

Según indica CREA, las principales causas que explican las diferencias en los cereales son «el intervencionismo en los ROE, los cambios de los plazos establecidos para los embarques de exportaciones y la creación de los ROE mediante la Resolución 543». La suma de todos estos factores, más el constante cambio de las reglas vinculadas al comercio de granos, genera una gran falta de previsibilidad, condición fundamental para el negocio, que se refleja en castigos en los precios, indican los ruralistas.

Pérdidas

«Estas alteraciones en el funcionamiento del mercado afectan la producción local de granos y la economía de los productores, perjudicada, además, por una mala campaña climática 2008/09, durante la cual muchos sufrieron grandes pérdidas de su capital operativo y ven dificultado el acceso al financiamiento. En este contexto, los productores optan por desarrollar aquellos cultivos que ofrecen menor riesgo, menor costo de siembra y mayor previsibilidad», relató Rafael Llorente, presidente de CREA.

En este sentido, una de las primeras señales negativas que emergen de la campaña 2009/10 es la desalentadora siembra de trigo, con una última estimación de 2,8 millones de hectáreas, que significa un 39% menos que la campaña anterior. Peor aún, esta proyección representa sólo el 50% del promedio de las últimas diez temporadas.

«El intervencionismo en los mercados granarios -continúa el informe de CREA- produce el desperdicio del suelo, al dejar de cultivar hectáreas que podrían aprovechar los nutrientes y el agua disponibles para producir alimentos para la población a partir de la fotosíntesis». «El otro recurso desperdiciado es el humano. Cientos de contratistas rurales ven rentada su superficie para cultivar y generarán menos ingresos para ellos y para sus empleados. Lo mismo les cabe a los transportistas de granos cuando se pasa de una campaña de soja a la siguiente, sin ninguna estación intermedia con trigo o con maíz», concluye el trabajo.

Dejá tu comentario