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Por el auge de los robots en la industria, el proteccionismo de Trump generará poco empleo
Relacionan el giro de las automotrices con un acuerdo para la reducción de impuestos.
Doble. El sargento Greg Lowery hizo de Donald Trump durante el ensayo de su investidura en Washington.
Para Hicks, que conoce desde hace años al exgobernador de Indiana y al futuro vicepresidente estadounidense Mike Pence, las recientes promesas de Ford, de la fábrica de aparatos de aire acondicionado Carrier (con sede en Indiana) y otras de no deslocalizar no son más que "teatro político". "El aparente giro de esas empresas estadounidenses se debe al frío cálculo negociado de reducción de impuestos y cambios de normativa con la administración Trump", declaró el profesor de universidad. Hicks agregó que los robots representarán la parte principal de las inversiones realizadas en Estados Unidos.
Las promesas de renegociación de acuerdos comerciales permitieron a Trump ganar puntos en su campaña pero su impacto será limitado si la automatización acaba volviendo superfluos un gran número de empleos poco cualificados.
Entre 1980 y 2015, la producción manufacturera aumentó un 250% en Estados Unidos, mientras que la mano de obra de ese sector se contrajo un 40%, según un estudio de la Brookings Institution en Washington.
"Esas curvas divergentes, que reflejan el alza de la productividad del sector, muestran un enorme problema para las promesas de Trump de ayudar a los obreros haciendo volver millones de empleos industriales", escribió en un blog Mark Muro, experto de la Brookings Institution.
La utilización de robots industriales en todo el mundo aumenta incansablemente, según la Federación Internacional de Robótica. Su primer mercado es China. Sin embargo, una vez que regresen los empleos industriales, los consumidores occidentales se verán obligados a pagar los altos precios que las empresas impondrán para reflejar el costo de la producción, en primer lugar, los sueldos.
Si los televisores se empezaran a producir en Estados Unidos, costarían de media varios cientos de dólares más de que lo cuestan hoy en día, y los hogares pasarían a tener sólo uno en el salón, en lugar de varios repartidos por toda la casa.
"El comercio no mata el empleo, protege el consumo", defiende Hicks, que subraya que la globalización ha creado millones de puestos en los servicios y la logística de los países occidentales que ha destruido en sus industrias.
Si los empleos industriales se acaban perdiendo y las máquinas son capaces de aprender y las nanotecnologías o el internet de los objetos anuncian una "cuarta revolución industrial", ¿qué puede hacerse por el trabajo en los países desarrollados?
Algunas ideas, como la renta básica universal, están en fase de elaboración. La puesta en marcha de otras, más manidas, como la necesidad de una mejor formación, es más urgente que nunca.
Son temas que se tratarán en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, que se celebrará esta semana, marcada también por la investidura de Donald Trump en Estados Unidos el próximo viernes.
"Estamos en un giro histórico. Necesitamos conceptos nuevos. No podemos limitarnos a tener soluciones populistas", afirma el fundador del Foro de Davos, Klaus Schwab.
| Agencia AFP |


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