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Por el crecimiento, Brasil necesita infraestructura
Datos del Ministerio de Agricultura indican que este año, hasta agosto, las exportaciones del agronegocio brasileño crecieron con mayor fuerza hacia países de Europa oriental (el 36,2%), a miembros del Mercosur -que Brasil integra junto a Argentina, Paraguay y Uruguay- (el 31,5%) y Medio Oriente (el 29,9%).
En los primeros ocho meses del año, Asia absorbió el 32,5% de las exportaciones brasileñas del agro, mientras que las compras de la Unión Europea se redujeron y quedaron en un 25,8% entre enero y agosto de 2010, contra el 29,6% en igual período del año pasado.
La crisis económica global de 2008 y 2009 también representó un cambio en la pauta de las exportaciones locales pues, el año pasado por primera vez en 30 años, Brasil pasó a exportar más productos agropecuarios que manufacturados, los primeros representando el 42,5% del total contra el 40% de los segundos.
Los cambios ocurrieron «porque la turbulencia económica afectó más duramente a los clientes de productos manufacturados, los países desarrollados, mientras los países emergentes, que demandan más soja y carne, siguieron creciendo», explicó Carlos Guanziroli, consultor del Instituto Interamericano de Cooperación Agrícola (IICA).
Según el experto, esta tendencia deberá mantenerse en el corto plazo porque las potencias económicas aún no consiguieron superar la crisis financiera.
En ese sentido indicó que en toda Latinoamérica, y especialmente en Brasil, se registra una especie de «retorno a la agroindustria». «Las multinacionales brasileñas vienen ganando cada vez más espacio en el mercado mundial. JBS Friboi (grupo frigorífico), por ejemplo, está en Nueva Zelanda, Australia, Argentina, Estados Unidos. Después viene Brasil Foods, importante líder en el mercado de carne de pollo y porcina», resaltó.
El especialista sostuvo que el aumento de la importancia del agro brasileño está directamente vinculado a la fuerte demanda china. Actualmente Brasil es el primer exportador mundial de carne bovina, y el segundo mayor de soja en grano, detrás de Estados Unidos.
En el rubro de la soja, por ejemplo, Brasil tomó parte del mercado de grandes competidores como Argentina o Australia, indicó Geraldo de Barros, profesor titular de la Universidad de Sao Paulo. «China, India y Rusia, además de una serie de países africanos, son mercados con crecimiento muy grande por delante. Van a demandar grandes cantidades de productos agrícolas, además de minerales», explicó Barros.
Para el académico, «el proteccionismo existente hoy en la Unión Europea no se ve en esos países, que precisan de los productos brasileños para sustentar su crecimiento.»
Sin embargo, los especialistas señalan que para afrontar esa demanda, Brasil debe invertir más en nuevas tecnologías en el campo, sobre todo en la pecuaria, para crecer sin afectar las áreas protegidas.
«Para aumentar la productividad sin aumentar el área de producción, precisaremos nuevas tecnologías», consideró Barros.
«Estamos mejorando, pues conseguimos aumentar la productividad con técnicas amigables desde el punto de vista ambiental. Existen propiedades que incorporan semillas mejoradas, máquinas más eficientes, técnicas menos agresivas», opinó.
De todas formas, Guanziroli cree que falta mucho por hacer. «El agro brasileño precisa adecuarse mejor a las exigencias internacionales, tanto fitosanitarias como ambientales. De lo contrario, además de problemas para el país, podrán ser rechazados sus productos por compradores externos», resaltó.
Además, el especialista enfatizó en que la mayor economía latinoamericana debe invertir en infraestructura logística.
«La ineficiencia de los puertos y las rutas es muy grande. Brasil es eficiente en la producción, pero en el transporte encarece su producto», dijo Guanziroli, para acotar que «debido a la fuerte demanda de China, esos problemas estructurales son olvidados, sin percibir que deben ser resueltos.
Agencia AFP


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