Por liquidaciones de ropa, los outlets ya no son buen negocio

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Los outlets en época de liquidaciones no son tan tentadores. Es que con las tempranas ofertas, sumado a los descuentos que ofrecen los centros comerciales, las casas discontinuas quedan marginadas. Así lo aseguraron los principales outlets que indicaron que en el último mes sufrieron bajas en sus ventas de hasta el 40%.

En el local de primera selección de Claudia Larreta, las liquidaciones llegan hasta el 50%, lo que provocó una gran ausencia, durante la última semana, de compradores en su local discontinuo, ubicado en la calle Aguirre al 600. «Casi no hay movimiento, en esta época hay una baja del 30%», aseguró María, encargada del negocio, donde sólo se pueden conseguir modelos de temporadas anteriores. «Por la misma plata, se pueden adquirir prendas liquidadas en los negocios de los shopping», explicó la vendedora.

Los locales de indumentaria fueron uno de los rubros más golpeados por la crisis financiera; en las últimas semanas se sumó, además, la gripe A, que ha provocado una considerable caída en las ventas. Ante esto, los principales shopping han lanzado atractivas ofertas que se entremezclan con las liquidaciones, lo que hace que esta época sea ideal para renovar el guardarropa. Donde los outlets parecen no tener lugar.

Por eso, en el local Cacharel notan menos movimiento de gente y lo atribuyen principalmente a las liquidaciones anticipadas, aunque también destacan la falta de turistas. «No hay un solo extranjero, para nosotros la caída fue del 100%», sostuvo Gisella, vendedora del local, quien comentó que los clientes más importantes eran los brasileños, que hoy apenas se ven. Mientras que en la casa de indumentaria masculina Mistral se vive una situación similar. Rodeados de dispensers con alcohol en gel comentaron que la baja de ventas es muy notoria. «Hay una caída del 40% en compradores», sostuvo una de las vendedoras a la espera de clientes, que explicó que en el local sólo cuentan con prendas de temporadas anteriores, lo que lo convierte en un negocio aún menos atractivo.

Algunos locales discontinuos buscan sus propias estrategias para sobrevivir frente a las liquidaciones totales de los grandes centros comerciales. En Portsaid, donde los descuentos llegan hasta el 60% en las prendas de primera, han optado por hacer rebajas sobre la ropa de temporadas anteriores; así y todo las diferencias no son tan marcadas. En algunos casos, se ahorran apenas $ 10.

En la zapatería Clona cuentan con temporadas pasadas, pero también con la última colección. Gonzalo, uno de los vendedores del local, indicó que «los precios de la última colección son los mismos que en los locales de primera» y que en la mayoría de los casos los compradores se sienten atraídos por el nombre «outlet», pero terminan comprando la misma mercadería que se vende en los shopping y a los mismos precios.

Algunos valores siguen sorprendiendo en los locales del barrio Villa Crespo. En el negocio Akiabara hay remeras básicas rebajadas a $ 35, sólo con un detalle; las prendas no están en las mejores condiciones. Lo mismo sucede con los sacones de lana: algunos se pueden encontrar un 50% más barato que en los shopping. Con tiempo y paciencia se puede encontrar ropa, aunque no tan económica.

Roberto Pavia es uno de los compradores habitué de la calle Aguirre. Indignado, aseguró que ya no se consiguen buenos precios en los locales de la zona. «Hace un año pude comprarme camisas mucho más baratas que en los negocios de primera, hoy esa diferencia casi no existe», explicó Roberto. Además, sostuvo que con las liquidaciones y rebajas con diferentes tarjetas, hoy sale más barato comprar en los shopping. «No hay talles, no hay colores, y la diferencia de precios apenas es de un 10%, tendría que ser un 50% más económico», finalizó el comprador. Por su parte, en el local de Yves Saint Laurent, donde también se venden prendas de Christian Lacroix, hay muy poco movimiento. Es que los principales clientes son los extranjeros que por estos días son difíciles de encontrar. El gerente del local sostuvo que «en estas épocas el margen de diferencia con los precios de los shopping se achica mucho» y a esto se debe también las bajas de las ventas.

Entre las casas discontinuas se entremezclan algunas que poco tienen que ver con las rebajas y las ofertas. La casa Cheeky de indumentaria para niños fue una de las primeras en liquidar. Las rebajas llegan hasta el 60%; en el local sólo hay unas pocas canastas que tienen prendas de temporadas anteriores que son poco tentadoras. Pocos talles, únicos colores y poca diferencia de plata.

Las casas más buscadas en la zona son las de carteras. Allí sí se encuentran diferencias en precios. Cinturones, billeteras, zapatos, botas y coloridas carteras se pueden comprar mucho más baratas. Además, se consiguen descuentos, según el día de la semana, con tarjetas de crédito, situación que en los otros locales no sucede. Por ejemplo, en Blaqué los miércoles hay un 20% de descuento en todas las carteras, tanto de las últimas temporadas como de las anteriores, con tarjeta Santander Río. Los expertos aseguraron que siempre sobreviven, porque, a diferencia del resto, hay diseños económicos pensados exclusivamente para vender en los outlets.

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