15 de diciembre 2008 - 00:00

Por los cortes, demoran ajustes en tarifas de luz

En medio del descontento del público por los cortes de luz en Capital Federal y Gran Buenos Aires durante los primeros días de intenso calor de esta temporada, el Gobierno instó a las distribuidoras eléctricas a pedir una postergación de la llamada revisión tarifaria integral que debía regir a partir del 1 de febrero.
El hecho tiene otros agregados. Los usuarios de todo el país que consumen más de 1.000 kilovatios por bimestre están recibiendo las primeras facturas con la suba en las tarifas eléctricas que se destinó a mejorar los ingresos de las generadoras.
Por otra parte, en Capital Federal, Gran Buenos Aires y La Plata las facturas que están llegando a los consumidores incluyen los castigos correspondientes a los días de noviembre con altas temperaturas en comparación con igual consumo de 2003. De modo que como noviembre de este año fue el más caluroso de las últimas décadas, todo aquel que haya introducido desde 2003 uno o dos aparatos de aire tendrá más penalización.
Estas subas en las tarifas, que no son percibidas por las distribuidoras, aumentarían el malhumor social en momentos en que el Gobierno y las empresas saben que podría haber nuevas interrupciones del servicio.
Se afirma que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, entre sus múltiples actividades, fue puesto directamente al frente del control sobre las distribuidoras en caso de que se repitan cortes de luz más o menos extendidos. El objetivo es presionar a las compañías para que apresuren las reparaciones, lo que algunas veces choca con el tiempo real que se necesita.
En lo que se refiere a este año, esta semana sería la más riesgosa desde el punto de vista de los cortes. Las dos semanas siguientes, se presume que el consumo menguará, aunque se registren temperaturas importantes, porque a los días de las fiestas hay que añadirles el asueto administrativo del 26 y del 2 de enero, al que seguramente se plegarán muchas empresas privadas, en parte por la baja de la actividad.
El menor consumo industrial, comercial y administrativo alivia las redes, pero no resuelve las dificultades. Porque en un barrio con alto consumo residencial, una seguidilla de días muy calurosos puede provocar problemas puntuales en los cables que tardan más en repararse que un corte extendido por problemas en media o alta tensión.
El tiempo de reparación depende de la cantidad de interrupciones que se produzcan al mismo tiempo, de las cuadrillas de reparación disponibles y además del tipo de avería. Hay algunas fallas que requieren la rotura de tres o más cuadras de veredas para solucionar el problema de forma definitiva.
Como el riesgo de los cortes depende de la temperatura y del nivel de consumo (y en este punto todavía no está claro si muchos usuarios se ausentarán por vacaciones este verano), en enero y febrero persistirán los problemas.
Esto y cierta «venganza» política hacia las distribuidoras explicarían la prórroga de la revisión integral de tarifas. En abril o mayo, ya sin cortes y con la posibilidad de que la recesión deje excedentes de generación como para no pensar en cortes, sería más asimilable un nuevo ajuste en las tarifas.
La revisión, además, debe volver a fijar metas de cumplimiento de calidad del servicio, destino de las inversiones y castigos en caso de incumplimiento, todo lo cual dejó de estar en vigencia a partir de la ley de emergencia en 2002, que suspendió los contratos de concesión de las privatizadas hasta que fueran renegociados. Pero en lugar de renegociación hubo, en general, ajustes parciales de tarifas con la contrapartida de compromisos de inversión.

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