21 de noviembre 2012 - 00:00

Por los jugadores, por la historia y por el futuro

Hubo otras temporadas en que Los Pumas jugaron más partidos; sin ir más lejos, la prime-ra gira por Sudáfrica en 1965 tuvo dieciséis encuentros en el 'Continente Negro' a los que se sumaron dos contra Oxford-Cambrige, uno con Section Paloise y dos en Chile para cerrar lo que fue un año fundacional para nuestro rugby. Siguieron varios de esos años para el recuerdo y la historia. Por ir citando algunos, pienso en las series contra Gales, Escocia e Irlanda en el 68, 69 y 70 que mostraron que lo de Sudáfrica no había sido irreal; la primera vez que no se perdió con Francia en aquel empate en 18 en 1977. Otro empate un año después en Twickenham, el 13 a 13 con Inglaterra fue un triunfo a toda vista. En 1979 se le ganó a Australia en Buenos Aires y en 1983 allá, en Brisbane. En 1985 se le ganó a Francia y se empató con All Blacks; cuatro tests de local más el Sudamericano era una cantidad increíble.

Garra y corazón. El seleccionado argentino cerrará un año inolvidable, donde enfrentó a las potencias del mundo. El objetivo será terminar entre los mejores ocho del ranking IRB.
Garra y corazón. El seleccionado argentino cerrará un año inolvidable, donde enfrentó a las potencias del mundo. El objetivo será terminar entre los mejores ocho del ranking IRB.
Llegó el primer Mundial en 1987 lleno de frustración y luego un leve resarcimiento en la serie ganada con Australia. Los noventa no fueron muy felices en resultados: un muy festejado triunfo en Nantes contra Francia en el 92 no marcó un nuevo comienzo, muy por el contrario fue una isla en una década dura, difícil. Cuando expiraban los 90, una levantada en el segundo tiempo de un partido complicado contra Samoa en el Mundial 1999 marcó un nuevo comienzo.

La Pumamanía nació poco después en una gélida noche de Lens cuando con más coraje que ideas, con cojones y un amor propio impresionante el seleccionado clasificó finalmente -en su cuarto intento- a cuartos de final de un Mundial ganándole a Irlanda en un mojón clave en la historia.

Empezaron a irse todos a Europa en búsqueda del euro que financiaba exitosas carreras profesionales y Los Pumas fueron creciendo, ganándole a Francia acá y allá, finalmente venciendo a Ingla-terra en su templo. Y llegó el Mun-dial 2007.

Pocos creían que lo que pasó era factible. Medalla de bronce, dos triunfos contra el seleccionado francés en su Mundial y un reconocimiento internacional sin precedentes fueron el resultado de un torneo soñado. No se salió campeón del mundo pero la gente festejó igual.

Este año se recogió el atrasado premio de aquel Mundial cuando Los Pumas finalmente jugaron en el primer Rugby Championship, mojón que podría bien estar casi en un Top 5 junto a Los Pumas del 65, los mundiales de 1999 y 2007 y algún año de gran trascendencia deportiva.

Además del torneo contra los tres mejores del mundo, hubo otros cinco test-matches y el sexto será este sábado en el Aviva Stadium contra Irlanda, un siempre complicado rival que llega con bajas en su alineación ideal y sin su talismán Brian O'Driscoll.

Los Pumas tienen una intensa rivalidad con Irlanda basada en los tres mundiales de 1999, 2003 y 2007: dos triunfos argentinos intercalados por el triunfo irlandés. Siempre los ganadores accedieron a cuartos de final en desmedro del perdedor.

Clave en aquellos tres partidos, Felipe Contepomi hubiera querido jugar contra los de verde. Pasó una importante parte de su carrera profesional y en Dublín se recibió de médico y fue padre por primera vez mientras la rompía para Leinster, con quien ganó la Copa Europea.

Su lesión a comienzos del partido contra Gales hace dos semanas seguramente le haya bajado el telón a su carrera internacional. Se va con el aplauso de pie y el respeto a una larga y prodigiosa carrera.

Nuestra rivalidad con Irlanda está basada en los tres partidos de los mundiales. Se tornó en algo muy intenso para una gene-ración de jugadores, aunque pocos de los que jugarán el sábado para Los Pumas fueron parte de esa historia, dice quien estará alentando en las tribunas como hincha junto a su familia, seguramente aprovechando para visitar viejos amigos. Tal vez para los jugadores actuales, la rivalidad no sea tan simbólica.

En una charla con el Sunday Times irlandés agregó que Argentina siempre tuvo a Irlanda como un rival muy duro y no les hemos ganado en Dublín, lo que se convierte en un desafío enorme. En ese sentido, será un partido muy importante para el que todos estarán enchufados.

Lesionado Contepomi, goleador histórico de Los Pumas, y O'Driscoll, no quedan sobrevivientes de la batalla de Lens en 1999, salvo Tati Phelan y Mauro Reggiardo, hoy entrenadores y en aquel entonces jugadores, cuando se ganó 28 a 24.



Cuatro años más tarde, el guante cayó en la otra mano y fue Irlanda quien eliminó a su rival directo. El 16 a 15 en Adelaida fue durísimo pero marcó el principio de la era que vendría. Si juega este sábado, Ronan O'Gara será el único sobreviviente de aquel encuentro.

Pasarían otros cuatro años para que se jugara el bueno mundialista. Aquel fantástico 30 a 15 en el Parque de los Príncipes fue la mejor actuación Puma en un Mundial. Hay todavía activos jugadores que estuvieron en ese partido, como Fernández Lobbe, Hernández, Leguizamón en Los Pumas, Rory Best, Donnacha O'Callaghan, O'Gara, Gordon D'Arcy en Irlanda.

El partido del sábado será el cierre de un año emblemático para estos Pumas que si bien han jugado más partidos en un mismo año calendario, nunca tuvieron tanta exigencia deportiva. En 10 de los 12 partidos, se enfrentaron a equipos en mejor posición en el ranking mundial. Contra Irlanda, el ganador se quedará con el sexto puesto. Lo dijimos ayer en este mismo diario. Estos Pumas merecen cerrar una temporada única con un triunfo. Por ellos, por la historia y por el futuro.

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