17 de junio 2011 - 00:00

Por Malvinas, Cristina fustigó al premier inglés: “Estupidez”

Cristina de Kirchner calificó ayer el intento inglés de cerrar el debate por la soberanía en las Malvinas de «mediocre, estúpido y arrogante», calificativos que lanzó al premier David Cameron. En la foto, junto al gobernador Maurice Closs y el diputado Carlos Rovira.
Cristina de Kirchner calificó ayer el intento inglés de cerrar el debate por la soberanía en las Malvinas de «mediocre, estúpido y arrogante», calificativos que lanzó al premier David Cameron. En la foto, junto al gobernador Maurice Closs y el diputado Carlos Rovira.
Cristina de Kirchner calificó ayer a Gran Bretaña como «una burda potencia colonial en decadencia» y aseguró que la Argentina continuará «incansablemente» reclamando la soberanía de las islas Malvinas, al salir al cruce del primer ministro inglés, David Cameron, quien puso «punto final» a la controversia. «Los argentinos no tenemos punto final», aseguró la jefa de Estado en respuesta a Cameron y sostuvo que esas palabras del primer ministro son un «gesto de mediocridad y estupidez», en una nueva escalada del histórico conflicto por el archipiélago.

El pico de tensión se produjo a pocos días de que se reúna el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, el martes próximo, y se actualice el reclamo oficial por la soberanía de Malvinas.

Al encabezar un acto en Misiones, la Presidente definió como un «gesto de mediocridad y estupidez» las palabras del primer ministro británico, quien había dicho que estaba cerrado el debate por las Malvinas. «Solamente la mediocridad y la arrogancia creen que se puede poner el punto final a una historia», dijo la mandataria, tras afirmar: «Vamos a seguir incansablemente reclamando no sólo la soberanía, sino que se sienten a dialogar y negociar como marca la resolución de Naciones Unidas, vamos hacerlo en todos y cada uno de los foros».

«Lo vamos a decir sin cansarnos, lo van a decir los que vengan después de mí y nuestros hijos, las vamos a recuperar en el marco de la paz y el derecho internacional, no les quepan dudas», exclamó.

La mandataria lanzó una dura respuesta a su par británico, luego de que Cameron dijera: «Mientras las islas Malvinas quieran ser territorio soberano británico deben seguir siendo territorio soberano británico. Punto, final de la historia».

Cameron se había expresado de esa forma el miércoles pasado, durante la sesión semanal de preguntas al primer ministro en la Cámara de los Comunes.

A comienzo de semana, la mandataria le había pedido al titular de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, «un rol más activo» en su apoyo al reclamo de la Argentina por las islas Malvinas, para que Inglaterra «se siente a la mesa de negociaciones».

Específicamente, se refirió a la necesidad de hacer cumplir la Resolución 2.065 que establece que Inglaterra se siente a dialogar por Malvinas.

A viva voz, Cristina de Kirchner denunció desde la capital misionera que el Reino Unido «en el siglo XXI sigue siendo una burda potencia colonial en decadencia, porque el colonialismo es algo antiguo, además de injusto». La mandataria aclaró que le respondía a Cameron «desde el corazón del Mercosur y como presidenta de todos los argentinos».

En ese sentido, puntualizó: «Hace unas horas, quien es el primer ministro del Reino Unido sostuvo lo que Cancillería ha definido como un gesto de arrogancia y yo lo defino como un gesto de mediocridad y casi de estupidez -usar- la palabra punto final para la historia de nuestras Malvinas, como un punto final a la historia».

Al respecto, subrayó: «Nunca creímos en los puntos finales, ni en los derechos humanos y mucho menos en los derechos soberanos de nuestras islas Malvinas».

En su discurso, la Presidente dedicó -como en anteriores intervenciones- una pincelada a la crisis europea, cuya tramitación criticó. Elogió de paso el pago de la deuda al FMI como un acto que evitó que el país entrara, según su criterio, en una crisis semejante a la de Grecia: «Cuando uno mira lo que está pasando en otros lugares, cuando ve manifestaciones, porque en lugares de la vieja Europa están quitando derechos, echando gente, reduciendo salarios, recortando pensiones, digo: Menos mal que Dios nos iluminó a él y a mí para no ceder a las presiones que nos hacían cuando decían que teníamos que enfriar la economía. Agradezco a Dios cuando lo iluminó para pagar la deuda al Fondo Monetario Internacional y encarar la reestructuración con honor para los argentinos, de lo que significaba la carga más importante que obstruía el crecimiento y el desarrollo de los argentinos como era la deuda externa». «Hoy -remató-, con una importantísima reducción negociada soberanamente y reestructurada en su totalidad, el orgullo que sentí como argentina el otro día en Italia cuando por primera vez un presidente pudo nuevamente ir después del default, porque nos habíamos hecho cargo de lo que teníamos que hacernos cargo, pero en los términos que había fijado la República Argentina, que eran los límites de la soberanía y el honor nacional».

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