Tal parece que el índice «gatillo», que le socavó el débil piso al Dow Jones, resultó el de haberse constatado una merma en las ventas (contracción del consumo). Y esto, en una curiosa contrapartida, le hizo llover ventas dentro del recinto del NYSE: y de allí, hacia el mundo...
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El recuento final les dio un 2,2% de retroceso y, en este caso, no cupieron las excepciones. Un derrame de signos nativos viajó por los mercados satélite, apareciendo el vecino Bovespa con un 3,2% de caída. Y en la oportunidad, se cortó la seguidilla alcista de Buenos Aires, que había podido mantenerse -en dura porfía- hasta la rueda del martes. En tal caso, y atrapando un lujoso nivel de aumentos en el mes, que duplicaba a sus seguidores, el conjunto Merval debió pasar por ventanillas y devolver más que los otros. Lo que estaba implícito en un volumen de negocios que no lograba aumentar su cuerpo y quedando expuesto a pagar incursiones vendedoras: con los precios como variable de ajuste.
En otro escalón, superó al Merval por un punto porcentual a lo de San Pablo y, por dos, al Dow. Fue del 4,2% la herida en nuestros indicadores, que nuevamente -una novedad- se llevaron de acuerdo. Merval clásico, el «M.AR» de las locales», el Burcap y hasta el de las «25», se movieron en torno al 4% de baja. Las diferencias también atestiguan que no hubo defensas altas, sólo 8 en avance, por 53 en retroceso. Índice mayor que quedó en 1.461, algo superior al mínimo de 1.446. Y un volumen efectivo que se contrajo algo, a los $ 42 millones, mostrando -en tal caso- la mejor faceta y si se puede mencionar una: contraerse, junto con los precios. Día de poda en el árbol bursátil global, algunas ramas más que otras. Y la Bolsa, castigada.
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