21 de abril 2011 - 00:00

Por paro petrolero, faltaría combustible tras Pascuas

Una multitudinaria asamblea de petroleros en Cañadón Seco decidió sostener la medida de fuerza hasta que el titular del gremio, Héctor Segovia, dé un paso al costado.
Una multitudinaria asamblea de petroleros en Cañadón Seco decidió sostener la medida de fuerza hasta que el titular del gremio, Héctor Segovia, dé un paso al costado.
El paro de trabajadores petroleros del norte de Santa Cruz - derivado de una furibunda interna gremial y que cumple hoy 21 días- tendría hacia fines de la semana próxima eco en las estaciones de servicio de todo el país.

De perpetuarse la medida, la potencial falta de combustibles dejará de ser una amenaza y quedará vacía una gran porción de bocas de venta, luego del largo feriado turístico de la Semana Santa.

La apuesta sube con la continuidad de la huelga: el turbio escenario previsto podría empeorar aún más si la protesta se prolonga hasta alcanzar incluso los temidos niveles de desabastecimiento registrados en diciembre de 2010.

«La semana que viene, sin dudas, va a haber problemas por la falta de combustibles en los surtidores, y no sólo por el paro en la Patagonia, sino también por un desabastecimiento crónico que padecen los estacioneros desde hace años», apuntó a este diario el vocero de la Asociación de Estaciones de Servicio (AES), Luis Navas, y explicó que «al no llegar el crudo a las refinerías por la huelga, éstas agotan rápidamente su stock».

La escasez, sin embargo, no sería notoria durante este fin de semana largo y, de hecho, YPF adelantó que reforzará los envíos de combustibles hacia los centros turísticos y la Capital Federal, a fin de intentar evitar que falten nafta y gasoil, como ha ocurrido en anteriores fechas similares.

«En las estaciones de bandera posiblemente el problema tarde en hacerse evidente, pero a esta altura las estaciones blancas viven milagrosamente. Son el último eslabón de la cadena y dependen de que el camión con la carga de combustible llegue», describió Navas y agregó que si bien se trata de una «situación anormal», la continuidad del problema hace pensar que difícilmente se revierta, ya que «todos los meses las expendedoras se quedan al borde del stock».

En tanto, ya se analiza la posibilidad de adelantar importaciones de combustible, sobre todo gasoil, para atender la demanda en mayo. «Si se decide importar, los barcos cargueros pueden demorar 20 días en llegar; por eso no creo que con esa medida se logre minimizar el impacto para la semana próxima o la otra», anticipó Navas.

En este marco, y en medio de una virulenta interna gremial en la que buscan ungir al díscolo secretario adjunto del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Santa Cruz, Rubén Retamozo, ayer los trabajadores petroleros del norte provincial advirtieron que sólo levantarán la huelga si renuncia el secretario general del gremio, Héctor «Chaco» Segovia. Y ello, para luego seguir negociando una recomposición salarial en un plazo de 90 días.

La decisión fue tomada en el marco de una asamblea que se desarrolló en la zona de Cañadón Seco y a la que asistieron cerca de 5 mil operarios.

Por la paralización de la producción, la provincia de Santa Cruz ya perdió 60 millones de pesos en concepto de regalías petroleras y el propio gobernador, el justicialista Daniel Peralta, les pidió a los trabajadores que «reflexionen» y levanten la huelga (en medio de la tensión que generan además un paro por tiempo indeterminado de docentes y uno de 48 horas de los estatales).

En febrero pasado, Segovia y las empresas habían acordado una suma fija no remunerativa de 25 mil pesos para todo el año y la suspensión de las conversaciones por el nuevo Convenio Colectivo de Trabajo hasta marzo de 2012.

Pero ese entendimiento fue rechazado por los trabajadores, por lo cual el 1 de abril arrancó un paro promovido por el propio Segovia, quien finalmente lo levantó el 4 de abril, tras acordar con las cámaras empresariales.

Sin embargo, operarios del norte provincial, liderados por Retamozo, decidieron no volver a las tareas y ahora, además de no acatar una conciliación obligatoria y una resolución del Ministerio de Trabajo de la Nación, exigen la salida de Segovia.

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