14 de septiembre 2009 - 00:00

Por primera vez, EE.UU. e Irán vislumbran un diálogo cara a cara

Mahmud Ahmadineyad se muestra intransigente cada vez que se plantea la posibilidad de una negociación con Occidente sobre el plan nuclear de su país. Pero otras voces sugieren la existencia de un debate intenso puertas adentro del poder en Irán.
Mahmud Ahmadineyad se muestra intransigente cada vez que se plantea la posibilidad de una negociación con Occidente sobre el plan nuclear de su país. Pero otras voces sugieren la existencia de un debate intenso puertas adentro del poder en Irán.
Washington y Teherán - Tras meses de frustraciones en el intento del Gobierno de Barack Obama de establecer un diálogo con el régimen iraní sobre su temible desarrollo nuclear, la teocracia islamista dio muestras el fin de semana de aceptar poner el tema atómico en la mesa de negociaciones.

La postura iraní dejaría ver fisuras en la rígida política del ultraislamista presidente Mahmud Ahmadineyad, defensor a ultranza del desarrollo atómico sin permitir un monitoreo internacional.

Por un lado, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Manuchehr Mottaki, afirmó que la teocracia «tiene serias intenciones de tener conversaciones con las potencias mundiales», citado por el canal de televisión estatal en inglés, PressTV. Mottaki consideró que «si las condiciones están maduras, existe la posibilidad de que se hable de la cuestión nuclear».

Ello contrastó con las expresiones de ayer del propio Ahmadineyad. «La tecnología nuclear pacífica es un derecho legal y definitivo de la nación iraní, e Irán no negociará con nadie sus derechos inalienables», declaró el negacionista del Holocausto, en su tono habitual, al recibir al embajador británico Simon Gass. Para Teherán, «el tema nuclear iraní está cerrado», insistió Ahmadineyad.

Fisuras

Esta disparidad de tonos se podría explicar por las inéditas fisuras en el discurso monolí-tico del régimen que surgie-

ron tras los denunciados como fraudulentos comicios de ma-yo que marcaron la reelección de Ahmadineyad y que abrieron la puerta a la mayor protesta social en 30 años de Revolución Islámica.

La política de Estado que constituye el desarrollo nuclear para Irán no se discute en el país, pero ha merecido reparos, incluso en el sector conservador, el estilo confrontativo elegido por Ahmadineyad, que lo ha dejado prácticamente aislado del mundo.

El diálogo con Irán se daría con los cinco miembros del Consejo de Seguridad (Francia, EE.UU., Rusia, China y Gran Bretaña) más Alemania (5 más 1), grupo que viene presionando para que el régimen abra las puertas a los inspectores. El régimen islamista había hecho pública una propuesta, el miércoles pasado, para retomar las negociaciones sin tocar el tema nuclear, lo que de inmediato fue tomado con escepticismo por la Casa Blanca.

Obama, que desde el inicio de su Gobierno intentó tender puentes con Teherán, emitió ya varias señales de que el tiempo se está agotando. Analistas consideran que el cambio de año marcará el fin de los intentos del demócrata de tratar de establecer un cauce de negociaciones.

Responsabilidad

El vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo el sábado que el programa nuclear de Teherán «puede ser algo que los iraníes no deseen discutir, pero les garantizo que es un tema que sacaremos». «Los iraníes tienen la responsabilidad ante la comunidad internacional de renunciar a su programa de armas nucleares balísticas», agregó Gibbs a los periodistas a bordo del Air Force One, que trasladaba a Obama a Minnesota.

El ministro de defensa de Teherán, Ahmidi Vahidi -con pedido de captura de la Argentina por su supuesta responsabilidad en el atentado a la AMIA-, también buscó un tono diferente del de su jefe Ahmadineyad. «La construcción de armas de destrucción masiva es contraria a los principios religiosos, humanos y nacionales» de la República Islámica, dijo el sábado.

El propósito de EE.UU. y la Unión Europea es iniciar cuanto antes la mesa de negociaciones. Hoy está prevista una reunión de cancilleres europeos para definir una estrategia común. Todo indica que la ronda de diálogo a iniciarse sería el último paso antes de incrementar las sanciones al régimen oscurantista.

Agencias ANSA, AFP y Reuters

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