Si bien el funcionario de mayor rango militar de Estados Unidos dijo que el Gobierno de Barack Obama no tenía intención de colocar asesores militares de su país en el terreno para el combate directo, aclaró que "si las circunstancias cambian, recomendaría que asesoren cerca del combate y acompañen (a las tropas iraquíes o kurdas) en este tipo de misión". "Aunque ahora mismo no lo considero necesario", explicó Dempsey ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado.
Poco después, el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, afirmó que "es responsabilidad del comandante en jefe definir una clara política y el presidente fue claro en su voluntad de no desplegar tropas terrestres con un rol de combate en Irak o en Siria".
El portavoz insistió en que los dichos de Dempsey sólo se referían a un "escenario hipotético" y que el general "está en la misma sintonía del comandante en jefe" en lo que respecta a la estrategia de Estados Unidos para luchar contra el grupo yihadista.
Escenarios
El jefe del Estado Mayor Conjunto planteó ante los senadores escenarios en los que un rol mayor estaría justificado, como mezclar fuerzas estadounidenses entre las iraquíes durante una ofensiva complicada, como una batalla para retomar
el control de la ciudad norteña de Mosul de manos de combatientes del EI desde julio.
Con más de 1.600 militares estadounidenses desplazándose a suelo iraquí para operar como asesores militares, personal de inteligencia, operadores de drones y seguridad diplomática, Estados Unidos aumentó desde principios de agosto su presencia en el país árabe a un nivel inédito desde el fin de la guerra de Irak (2003-2011).
El secretario de Defensa, Chuck Hagel, quien también testificó en una audiencia interrumpida varias veces por los pacifistas de Pink Code, dijo que "éste va a ser un esfuerzo a largo plazo", con fuerzas estadounidenses involucradas principalmente desde el aire y trabajando con aliados para que lleven la iniciativa bélica sobre el terreno.
Sobre los eventuales bombardeos a Siria, el punto más complejo del plan de Obama puesto que quiere realizarlos sin coordinación del régimen sirio quien adelantó que los considerará como una agresión al país, el funcionario dijo que los ataques se centrarán "en los santuarios del EI en Siria. Ello abarca sus centros de comando, sus capacidades logísticas y sus infraestructuras".
Este lunes, Estados Unidos comenzó una nueva fase de su misión para "degradar y destruir" al EI con ataques aéreos sobre posiciones terroristas cerca de Bagdad, ampliando por vez primera el tipo de misiones aéreas, las cuales, hasta la fecha, ascienden a 162.
La estrategia militar del Pentágono es "acosar al EI desde múltiples direcciones" con la ayuda del Ejército iraquí y los "peshmerga" kurdos, para que se retiren a Siria, donde la oposición moderada a Bashar al Asad entrenada por Washington acabaría con los bastiones yihadistas.
Esta última parte del plan, el reclutamiento de 5.000 soldados de la oposición siria moderada que tendrá también la ayuda de Jordania, Turquía o Arabia Saudita, fue la que más dudas levantó entre los senadores.
El senador republicano y excandidato presidencial, John McCain, fue el más crítico con ese plan de entrenamiento, para el que la Casa Blanca pide al Congreso una partida de 500 millones de dólares, y aseguró que es "pura falacia". Cuestionó que Obama descartara en 2012 armar a la oposición moderada a Al Asad, al comienzo de la guerra civil, cuando esas milicias eran aún capaces de tomar la iniciativa en un conflicto que se inclinó del lado de Damasco y de los extremistas, también opositores del régimen.
| Agencias EFE, ANSA y Reuters |


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