3 de junio 2011 - 00:00

Portugal vota y sueña con superar su crisis

El conservador Pedro Passos Coelho se encamina a convertirse en el próximo premier portugués. Pero el descreimiento de los votantes ante la crisis podría fragmentar el voto y obligarlo a complejas negociaciones para formar mayoría.
El conservador Pedro Passos Coelho se encamina a convertirse en el próximo premier portugués. Pero el descreimiento de los votantes ante la crisis podría fragmentar el voto y obligarlo a complejas negociaciones para formar mayoría.
Lisboa - Portugal celebrará este domingo unas elecciones legislativas anticipadas que se espera terminen con meses de agitación política y económica, y tras las cuales el nuevo Gobierno deberá aplicar duras medidas de ajuste incluidas en el paquete financiero de 78.000 millones de euros que ha recibido el país para evitar la bancarrota.

Las encuestas sugieren que el Partido Social Demócrata (PSD), una fuerza opositora de orientación conservadora, sería el más votado. Pero podría necesitar formar una coalición para llegar al poder y llenar el vacío dejado en marzo tras la caída del Gobierno socialista, que no tenía mayoría absoluta.

Portugal ha estado desde entonces en una montaña rusa, luchando contra una profunda recesión, tasas de interés récord para su deuda soberana y un Gobierno provisional que carece del poder necesario para encabezar las tensas negociaciones del rescate.

El PSD de Pedro Passos Coelho necesitaría una mayoría suficiente que le permita subir los impuestos y llevar a cabo las reformas necesarias para controlar la enorme deuda del país, dicen analistas preocupados por la posibilidad de una caída mayor de la economía nacional.

Los últimos sondeos le dan alrededor del 37% de los votos. Los analistas esperan que forme Gobierno con el derechista Centro Democrático y Social (CDS), su aliado histórico.

«Probablemente tendremos un Gobierno de mayoría con los socialdemócratas y el CDS, que probablemente aportará estabilidad política», dijo Adelino Maltez, analista político en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa.

Aunque todos los partidos aceptaron las condiciones del rescate en abril, antes del llamado a elecciones, la clave para los inversores será cuánta autoridad tendrá el próximo Gobierno para conseguir que se aprueben las medidas de austeridad y las reformas en el Parlamento.

«El camino con este plan es muy largo y está lleno de reformas que pueden ser políticamente difíciles de aprobar», dijo Diego Iscaro, economista de IHS Global Insight.

Entre las condiciones del rescate a tres años se encuentra una suba de impuestos generalizada, profundos recortes del gasto y reformas para impulsar la competitividad, que se esperan supongan una contracción económica del 2% tanto este año como en 2012.

Además incluye objetivos estrictos para reducir el déficit fiscal y rebajar la carga de la deuda del país, que es de alrededor del 90% del PBI.

El primer ministro, José Sócrates, logró un segundo mandato en 2009, pero, sin la mayoría suficiente, tuvo que depender del PSD para aprobar las leyes, algo que muchos analistas dicen que socavó su capacidad para eludir la crisis de deuda soberana y en última instancia llevó a Portugal a seguir a Grecia e Irlanda y pedir un rescate de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

«Fue justo la falta de un Gobierno fuerte con una mayoría lo que desató la petición de rescate por parte de Portugal, cuando se hundió el Gobierno de Sócrates al no poder pasar las medidas de austeridad», explicó Iscaro.

La mayoría de los portugueses están desilusionados con los políticos y temen los sacrificios económicos por venir, gane quien gane el domingo.

«Estas elecciones tratan sólo de peleas personales. Parece que nuestras élites son débiles y soy pesimista sobre mi futuro y sobre el de mi país», dijo Joaquim Maia, un obrero de la construcción de 41 años.

Durante la campaña electoral, los principales candidatos evitaron hablar de las consecuencias del rescate y optaron por intercambiar acusaciones sobre los errores que llevaron a él.

El desempleo está a un nivel récord de un 12,4%. Hasta ahora, las protestas laborales han sido poco relevantes, pero los analistas creen que podrían intensificarse con las decisiones de austeridad y a medida que la recesión se empiece a notar en los hogares.

Las escasas expectativas de los portugueses sobre el futuro plantean el riesgo de que el resultado del domingo sea poco concluyente.

Alrededor de un tercio de los votantes aún está indeciso, lo que supone que los socialistas de Sócrates podrían recuperarse y forzar al presidente, el conservador Aníbal Cavaco Silva, a promocionar una amplia coalición de los tres principales partidos para evitar la inestabilidad política.

Cavaco Silva tiene el mandato constitucional de encargar la formación de un gobierno.

Agencias Reuters y EFE

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