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Post-Macri, regresa el relato reeleccionista
La Túpac Amaru, una postal de tropa K en el Congreso.
La ácida y caudalosa parrafada que le dedicó al alcalde porteño le sirvió, al menos por un rato, para mudar de piel: pasar de blanco móvil a francotirador. Una cortesía de Macri que factura, en cuotas, un mérito volátil: ser, sólo aquí y ahora, la contracara K.
Para Cristina es una bendición. Entre sus dones rankea antes el de remontar crisis que el de evitarlas. Frente al acecho de la tragedia del Sarmiento -con un background de años de controles laxos y subsidios a empresarios amigos-, el jefe PRO operó como un salvador.
Lo muestra el índice de euforia. Hasta el miércoles, en Casa Rosada pronosticaban una temporada áspera: días y semanas conviviendo con los ecos del accidente. Fue la razón por la que la Presidente, desde Rosario, pidió que velozmente se conozca la pericia judicial.
El «ir por todo» K contempla, en su matriz, la ofensiva, pero no el retroceso. El accidente reveló, de hecho, fisuras en el dispositivo oficial: un tropel de aliados, desde Hebe de Bonafini hasta Martín Sabbatella, pidió una reacción drástica que hasta ahora no ocurrió.
Anexo: horas atrás, el diputado de Morón fue el protagonista estelar de un rumor referido a la inminente creación de un Ministerio de Transporte y la designación del candidato a gobernador bis del kirchnerismo como su titular.
Anteanoche, tras el anuncio devolutorio de Macri, el clima en el kirchnerismo cambió: volvieron las sonrisas y la posibilidad de un libreto para diseccionar las mugres ajenas en vez de explicar las propias. Esa mutación se coronó ayer con la perdigonada sobre Macri.
Eufemismos
El proceso tuvo, en reserva, otra manifestación. Una serie de shows que habían quedado en stand by por el accidente recuperaron vitalidad. En unos días reaparecerá en agenda, patrocinada por dirigentes K, la idea de una reforma de la Constitución de 1994.
El clan que programa la cita es el Encuentro de la Militancia y no tendrá la reserva de los peronistas que en enero último, en Mar del Plata, convocó Amado Boudou: allí, el vice prefirió el eufemístico «planteos constitucionalistas», aunque la camporista Fernanda Raverta habló de reelección.
En la cumbre -pautada para el 10 de marzo en el hotel Panamericano, con más de 500 militantes kirchneristas- se lanzará el planteo de avanzar con una reforma constitucional incluida una cláusula gatillo que habilite la reelección de Cristina.
«La Constitución del 94 es liberal, tiene los parámetros del Consenso de Washington. Pasaron 20 años y necesita mucha corrección: en minería, petróleo y capitales especulativos», confió un organizador y avisó que plantearán abiertamente la cuestión de la reelección.
«Cristina es la garante del modelo: es la única conductora y por eso vamos a promover una discusión sobre la reelección. Vamos a abrir el debate, después veremos qué pasa», aportó otro de los armadores.
El Encuentro de la Militancia es un espacio ultra-K que agrupa, entre otros, al Frente Transversal de Edgardo Depetri. Una de sus militantes, Mónica Braña, estuvo en la tragedia de Once y fue señalada como ejemplo por Cristina durante un acto en Casa Rosada el último martes.
Ese atardecer, la Presidente cometió un llamativo furcio: excluyó al Frente Transversal, que nutrió de candidatos las listas K, del Frente para la Victoria. Un error: es, de hecho, uno de los convocantes para el encuentro del 10 de marzo en el Panamericano.
Lo son, también, intendentes como Francisco «Barba» Gutiérrez de Quilmes, Mario Secco de Ensenada, Aldo San Pedro de Bragado y Darío Díaz Pérez de Lanús, funcionarios como Oscar Laborde y partidos como el Frente Grande, el socialismo K, el Partido de la Victoria, Proyecto Popular y el Partido Intransigente.
Secuela
Salvo una contraorden desde Olivos para morigerar el planteo reeleccionista, ese encuentro abrirá una saga: horas después de su show, la cúpula del Encuentro de la Militancia se mostrará con los caciquejos de La Cámpora en un homenaje a Héctor Cámpora en San Andrés de Giles.
La juntada en la ciudad de «el Tío», reivindicado por la agrupación juvenil K, será un anticipo del evento mayor: un acto el 27 de abril en la cancha de Vélez organizado por La Cámpora y la Corriente Nacional de la Militancia, supraorganización que reúne al Movimiento Evita de Emilio Pérsico, Kolina de Alicia Kirchner, el Encuentro y una ristra de figuras K: de Jorge Taiana al correntino Fabián Ríos.
Ese acto se soñó para el 11 de marzo, pero Cristina pidió que se postergue hasta abril. Invocó dos razones: una práctica y otra simbólica. Por un lado, para no saturar con tres discursos en un puñado de días luego del de Rosario -con épica patriótica- y el del Congreso ayer.
La tercera pata, la política, se expresará en el acto de Vélez: la elección del día no es casual, forma parte de un esforzado intento por incluir en el calendario peronista una fecha puramente K. El 27 de abril de 2003 Kirchner salió segundo detrás de Carlos Menem.
Según el relato, ese día «nació el modelo».


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