Alfonso Prat Gay tiene depositados en el Banco Nación u$s8.200 millones fruto de las últimas colocaciones de deuda que hiciera en pesos y euros. De ese monto, podría venderle al BCRA u$s3.000 millones antes de fin de año para cerrar el alto rojo fiscal. Por este motivo, y un blanqueo que apunta a ser exitoso, es que el mercado está jugado a las colocaciones en pesos, y ventas de dólar futuro en todos los plazos. Es la situación inversa a la vivida en Reconquista 266, cuando antecesores de Sturzenegger en el BCRA pugnaban por la llegada de dólares. Paradójicamente ahora una salida de divisas sería vista con cierto alivio.
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Pero el atraso cambiario no preocupa tanto como la superabundancia de Lebac. Al fin y al cabo, con la cuenta de capitales liberada, si existiera la sensación de que el tipo de cambio está muy bajo, aparecerían rápidamente los compradores. Sí sufren varios sectores de la economía por la oferta de dólares que no existiría con una mayor prudencia fiscal.
Preocupa en mayor medida la elevada deuda del BCRA con las Lebac. Más allá de que el stock en circulación equivale aproximadamente al de la base monetaria, más relevante es que representa casi el 10% del PBI. Y siendo riguroso, ese 10% debería ser incluido cuando Alfonso Prat Gay habla del "bajo" nivel de endeudamiento del país. Paralelamente, el stock de Lebac ya equivale al 80% de todo el crédito de bancos a público y empresas. Es decir, que la oferta de fondos podría ser sustancialmente mayor a la actual por el "crowding out" que provoca el accionar oficial. Por último, las Lebac son de cortísimo plazo. Un giro en los mercados por un shock externo puede desatar que esos pesos en Lebac quieran pasarse al dólar súbitamente. Experiencias similares se vivieron con los Tesobonos de México en 1994, los GKO de Rusia o la colección de títulos argentinos en 1989. Pero como el mundo financiero hoy está más preocupado por la deflación que por una fuerte suba de tasas, el riesgo del festival de Lebac está muy acotada. Aún en el caso de que Donald Trump ganara las elecciones. "Siga, siga" para el ministro.
¿Hará Mauricio Macri el ajuste fiscal tras las elecciones legislativas? Quienes lo asesoran destacan su pensamiento de "cartonero", mote logrado en su gestión en CABJ, y por ende, apuntará a ello en 2018. Cuesta creerlo y quizás, como siempre sucedió en la Argentina, sean los mercados los que obliguen a torcer el volante. Pero resta una eternidad para 2018. El BCRA en el interín se debate por la compra de dólares que debe hacerle al Tesoro antes de fin de año y el nivel de las tasas de interés. Su credibilidad está en formación. Hubiera sido más útil reducir a cero la asistencia al Tesoro en 2017. Al fin y al cabo, si Prat Gay logra amplio respaldo del mercado y emisiones de deuda exitosas ¿por qué no se financia en el mercado y deja de pedirle asistencia al BCRA?
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