1 de diciembre 2014 - 00:00

Premio a Claudio Magris precedió a la fiesta del libro

Claudio Magris recibió el premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, el mayor que otorga la Feria del Libro de Guadalajara.
Claudio Magris recibió el premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, el mayor que otorga la Feria del Libro de Guadalajara.
Guadalajara - "Es una equivocación creer que ser escritor significa entender mejor la política. No es cierto. Muchos de los más grandes escritores del siglo XX eran fascistas, nazis, estalinistas, y nosotros seguimos amándolos a pesar de sus posiciones inhumanas y, a veces, simplemente estúpidas", fue una de las muchas respuestas que ofreció, ante el interrogatorio periodístico, Claudio Magris, el destacado escritor triestino, Premio Príncipe de Asturias de la Letras 2004, a quien como parte de la ceremonia de apertura de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, le fue entregado el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.

Premio creado en 1991, dotado con 150 mil dólares, el FIL reconoce la obra de un autor vivo que escribe en español, catalán, gallego, francés, italiano, portugués o rumano, y que ha hecho un aporte significativo a la literatura de nuestro tiempo. En su discurso de agradecimiento, el autor de "Danubio" y "Microcosmos", se refirió dos veces a la Argentina, invitada de honor de la Feria.

En primer lugar, para recordar su amistad con Ernesto Sábato, y una charla que lo había llevado a pensar sobre la diferencia entre la escritura diurna y la escritura nocturna; en segundo lugar, para mencionar un cuento jasídico en el que dos judíos, de una pequeña ciudad de Europa del Este, se encuentran en un estación de tren: "¿Adónde vas? Voy a la Argentina. ¡Te vas muy lejos! ¿Lejos de dónde?"

Para Magris, quien tituló así uno de sus libros, se trata de una respuesta talmúdica que contesta con una pregunta que encierra dos explicaciones: el judío, que vive en el exilio, siempre está lejos de todo, pero también, si se tiene como patria el Libro, la tradición, la Ley, nunca se está lejos de nada. Sin embargo la fábula de la Argentina ¿lejos de dónde?, resonó de otro modo en los centenares de argentinos que lo escuchaban. Y que no se sorprendieron de que, sin realizar críticas directas, no dejara de lanzar conceptos políticos.

Magris fue senador en el Parlamento Italiano entre 1994 y 1996, elegido por una coalición de partidos de centro izquierda que no lograban ponerse de acuerdo, al punto de presentar a la elección la boleta Magris-Magris. Acaso recordando esa etapa, en una charla informal, dijo que los escritores que luego de meterse en política se sienten decepcionados, es porque creen que la política está ahí para defraudar sus mentes delicadas.

Magris no parece "desengañado". Sostiene una actitud ético-política independiente, que vuelca desde hace 47 años en artículos para "Corriere della Sera", que mezcla con aquellos que son productos de la ficción. Explica que "lo que da orden al mundo es la sintaxis, las dos escrituras: la ético-política y la fantástica, narrativa, teatral, tienen sintaxis distintas. Hay muchas escrituras. Las que dan voz a la tragedia y al horror de la vida, y las que dan voz a su encanto. Las que se obsesionan con la verdad, y las que pretenden reinventar el mundo. Está la escritura que nace en la cabeza, y aquella que nace en la mano, en la creatividad, que ignora que el autor entiende menos de su obra que los demás. Hay una escritura que informa sobre el mundo, que detecta las necesidades y denuncia injusticias, y la escritura que se practica como 'un buen combate', para usar la expresión de San Pablo".

Un concepto que se prestó a diversas interpretaciones surgió cuando Magris señaló que "la escritura es a la vez un agente de aduana y un contrabandista; establece fronteras y las transgrede". Sus seguidores sabían que trataba uno de sus conceptos centrales, que el autor de "Conjeturas sobre un sable" suele utilizar el tema de la frontera para explicar uno de los más urgentes problemas, el de la identidad contemporánea. Se podía pensar que hablaba de su trabajo aún antes de la Caída del Muro, la férrea y múltiple frontera, integrar a Europa toda lo que había sido "el corazón de Europa", es decir, lo que él ha denominado Mittlereuropa. Pero a algunos mexicanos seguramente les hizo pensar en sus propios problemas internos, en los 3185 kilómetros de la frontera con Estados Unidos.

Más tarde, sin referirse explícitamente a los 43 estudiantes desaparecidos en Guerrero, ni a los crímenes de Ciudad Juárez, dijo que "el verdadero problema es encontrar las causas de la violencia y como erradicarla, lo que comienza por una observación rígida de la ley".

De esos asuntos liberó a quien se dedica a producir literatura, porque ésta "nace para buscar una emoción precisa como el enamoramiento, y una más vaga, y sale a buscar cuál es esa emoción". Y sostuvo que "no hay obligación moral a priori como escritor. La literatura nos cuenta algo que nos da un sentido a la vida. No es un decálogo ni un código civil ni juicios sino una narración".

Magris presentará en la Feria los libros "El conde y otros relatos", que reúne cuatro nouvelles, y "La literatura es mi venganza", un diálogo con Mario Vargas Llosa sobre si los libros conservan aún el poder de cambiar a las personas y a la realidad, entre otras ideas sobre la misión primarial de la literatura, si es que tiene alguna.

(*) Enviado especial

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