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Preocupación por combustibles fósiles
Existe una seria preocupación: que la actual dependencia del sector alimentario de los combustibles fósiles pueda limitar la capacidad del sector para cubrir la demanda mundial de alimentos.
«El desafío es separar los precios alimentarios de las fluctuaciones y alzas de los precios de los combustibles fósiles», sostuvo un documento de trabajo de la FAO difundido ayer en la Conferencia de la ONU sobre el cambio climático.
«Los altos precios de los combustibles fósiles y sus oscilaciones, así como las dudas sobre su disponibilidad futura, implican que los sistemas agroalimentarios tienen que transformarse a un modelo inteligente a nivel energético», según el reporte «Alimentos inteligentes a nivel energético para la gente y el clima».
El sector alimentos necesita energía y también puede producirla.
Un punto de vista «inteligente» en el uso de energía en la agricultura exige una manera de aprovechar mejor esta doble relación entre la energía y los alimentos, según los expertos.
El sector alimentario, incluyendo la fabricación de insumos, producción, procesado, transporte, comercialización y consumo implica alrededor del 30% del consumo mundial de energía, y más del 20% del total mundial de emisiones de gases de efecto invernadero.
«El sector alimentario mundial necesita aprender cómo utilizar la energía de manera más inteligente. En cada etapa de la cadena de suministro alimentaria las prácticas actuales pueden adaptarse para utilizar menos energía», según el director general adjunto de la FAO para la Ordenación de Recursos Naturales y Medio Ambiente, Alexander Mueller.
«Estos avances en la eficiencia pueden proceder a menudo de la modificación
-con un costo mínimo o inexistente- de las prácticas agrícolas y de procesado existentes», añadió Mueller.
El informe de la FAO subraya también el enorme potencial de la agricultura para producir una cantidad mayor de la energía que se necesita para alimentar el planeta y apoyar el desarrollo rural.
«Utilizar fuentes de energía locales y renovables durante toda la cadena alimentaria puede ayudar a mejorar el acceso a la energía, diversificar los ingresos agrícolas y del procesado de alimentos, evitar tirar los productos de desecho, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero, y al mismo tiempo se ayuda a alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible», afirma el reporte.
Donde haya recursos suficientes de energía solar, eólica, hidráulica, geotérmica procedente de la biomasa, pueden usarse en reemplazo de los combustibles fósiles en la actividad agrícola y acuícola. También pueden usarse en el almacenamiento y procesado de los alimentos, agrega el documento.
Durante las negociaciones sobre el clima en Durban, el organismo de la ONU defiende «una alimentación inteligente a nivel energético para la gente y el clima», un enfoque basado en tres puntos: acceso a la energía para todos, con especial atención a las comunidades rurales; mejorar la eficiencia energética en todas las etapas de la cadena alimentaria; y sustitución de los combustibles fósiles en el sector alimentario por sistemas energéticos renovables.
Agencia ANSA


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