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Prepagas, en la mira
Pero a diferencia de años anteriores, el protagonismo que adquirió el Gobierno en la actual ronda de negociaciones puso en alerta a los dirigentes. Por caso, todavía no pudieron cerrar el debate en dos de las ramas del convenio colectivo -la que rige para los trabajadores de droguerías y la del personal de la industria farmacéutica- frente a la negativa del Ejecutivo a avalar subas por encima del 27 por ciento.
El escenario es preocupante para el sindicato: temen la confluencia de sus tres ramas principales (en droguerías y laboratorios se desempeñan 100 mil asalariados, y en la asistencial otros 150 mil) y verse en la obligación de montar un conflicto de toda la actividad sanitaria para destrabar las tres negociaciones.
Sin embargo, en la organización admiten contar con una ventaja: al desacoplarse de las primeras paritarias, que el Gobierno monitorea con más firmeza para evitar disparadas por encima del 27%, y acercarse al tiempo de la campaña electoral, los dirigentes creen que tendrán más libertad para obtener mejoras superiores al promedio.
El año pasado las prepagas subieron más del 28% sus cuotas, y en julio aplicarán un ajuste extra del 6 por ciento. Para el Gobierno esa suba les permitirá amortizar en parte el incremento salarial, pero en las prepagas advirtieron que ese 6% sólo les permitió compensar parte de sus aumentos de costos previos. El tironeo quedará a cargo de la Superintendencia de Salud y de la Secretaría de Comercio.


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