Prepara CGT marcha de cierre del año antes de iniciar hibernación

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• SERÁ EL 18 DE NOVIEMBRE AL CONGRESO CON GRUPOS PIQUETEROS
La central obrera seguirá la definición de los bonos pendientes en los sectores público y privado y la evolución de las importaciones.

La CGT ingresará en una fase de monitoreo económico antes de dar por concluido el año. Con una marcha con organizaciones sociales pautada para el 18 de noviembre como acto saliente, la central obrera dedicará sus últimas gestiones a brindarles respaldo institucional a los gremios del sector privado con problemas para negociar su bono de fin de año, y a seguir de cerca la evolución de las importaciones y su impacto en la caída de empleo en algunas actividades.

Son tareas que en modo alguno implicarán reeditar la amenaza de un paro nacional, una opción que el triunvirato de líderes ya había descartado por completo dos semanas atrás. Por el contrario, la cúpula de la central sindical ya dio por virtualmente cerrado el año a partir de la consecución de tres objetivos que se había planteado: el recupero de fondos trabados por años para las obras sociales, que ascendían a más de 30 mil millones de pesos y que el Gobierno ya dispuso reintegrar con varios instrumentos financieros; un bono de fin de año para jubilados y beneficiarios de planes sociales, un sector al que la CGT empezó a prestarle atención en su nueva encarnación, y por último el plus para asalariados privados y estatales.

Como parte de la recta final la organización reunió ayer a su Consejo Directivo y, entre otros puntos, confirmó su adhesión a la marcha que harán el 18 de noviembre varias organizaciones sociales para reclamar la sanción de una ley de Emergencia Social. Entre ellas figuran el Movimiento Evita, Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa y la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

La movilización será hacia el Congreso con el propósito de impulsar la iniciativa antes de la finalización del período de sesiones ordinario. Ese anuncio, además, sirvió de base a los dirigentes sindicales para advertir que mantendrán la presión por el bono pendiente en el sector privado, en donde apenas un puñado de actividades dispuso hasta ahora pagarlo. Juan Carlos Schmid, uno de los miembros del triunvirato, avisó que "tendrán problemas" las empresas que resuelvan no pagar el bono.

Schmid y Carlos Acuña fueron los integrantes de la cúpula que participaron de un Consejo Directivo raleado. Héctor Daer se encontraba en Mar del Plata en un encuentro de su propio sindicato (Sanidad). Tampoco asistieron Gerardo Martínez (UOCRA) y ninguno de los hermanos Moyano, Pablo y Facundo, que integran el cuerpo colegiado, lo que reforzó la sensación de clausura del año.

Para el metalúrgico Francisco Gutiérrez, sin embargo, la CGT tiene pendiente antes del cierre de 2016, además de impulsar el bono, intervenir en un proceso "de despidos por goteo que persiste" y también en "el monitoreo de las importaciones que afectan a muchos sectores", como el de su gremio.

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