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Presiona Evo por el Sí a su nueva Constitución
El texto, que se
votará el
domingo, de corte
indigenista y
socialista,
consagra una
posible reelección.
Bandera
Su primer año de mandato estuvo marcado por la nacionalización de los hidrocarburos, una de las banderas de Morales, mientras que el segundo se caracterizó por la conflictiva elaboración de la nueva Carta Magna a cargo de una Asamblea Constituyente de mayoría oficialista.
Morales llega a su tercer año de mandato tras un 2008 de gran tensión, marcado por el conflicto autonomista y la violencia desatada tras el referendo revocatorio de agosto pasado, en el que el mandatario indígena quedó ratificado con un 67,4% de apoyo.
La crisis tuvo su episodio más grave en el departamento amazónico de Pando, donde 20 personas, según un informe de la UNASUR, murieron en un enfrentamiento armado entre militantes oficialistas y opositores.
Posteriormente, se abrió un proceso de diálogo político seguido por varios organismos internacionales, diplomáticos y religiosos que concluyó en octubre en un acuerdo parlamentario por el que Morales pudo convocar el referendo sobre la nueva Constitución.
Para lograr la aprobación de la convocatoria, el oficialismo tuvo que aceptar la modificación de más de cien artículos del proyecto que avaló la Asamblea Constituyente.
Morales también tuvo que ceder en el espinoso asunto de la reelección y garantizar que sólo se presentará una vez más, concretamente en las elecciones generales que se han adelantado al 6 de diciembre de 2009, según una disposición transitoria del proyecto constitucional.
Así, el presidente de Bolivia cumplirá su tercer año de gestión con un país «pacificado» gracias a ese acuerdo, pero donde persiste una fuerte « polarización» entre sus seguidores y detractores.
Durante la campaña del referendo constitucional, los opositores a Morales, principalmente los autonomistas, han defendido el «No» a la nueva Carta Magna, por considerar que no es fruto de un pacto social, no refleja la reivindicación autonomista, promueve la discriminación en favor del indigenismo y dibuja un proyecto «autoritario».
Por su parte, el oficialismo defiende que la nueva Constitución consolidará un Estado unitario, plurinacional, integrador y descentralizado que pondrá fin al pasado neoliberal y colonial de Bolivia.
Morales y sus seguidores confían en que su proyecto de Carta Magna saldrá ratificado el domingo con un amplio apoyo, que una encuesta difundida ayer por el Gobierno cifra en un 66%.
Agencias EFE y Reuters


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