El Banco Popular de China (BPC) sorprendió a los mercados globales al devaluar el yuan casi un 2% el 11 de agosto. La entidad lo calificó como una reforma de libre mercado, pero algunos lo vieron como el comienzo de una depreciación de la moneda a largo plazo para animar las exportaciones. La caída de la divisa y el aumento de su flexibilidad podrían ayudar a "reducir bastante la posibilidad" de ajustes similares en el futuro, señaló Ma. A corto plazo, es más probable que haya "volatilidad a dos vías" o una apreciación y una depreciación del yuan, señaló en un comunicado con preguntas y respuestas enviado por correo electrónico. El banco central se movería sólo en "circunstancias excepcionales" para evitar una "excesiva volatilidad" en la tasa de cambio, indicó Ma.
Asimismo, el economista minimizó los temores del mercado de que pueda comenzar una "guerra de divisas" por la devaluación China, que arrastró a otras monedas asiáticas hasta mínimos de varios años. "China no tiene intención o necesidad de participar en una 'guerra de divisas', manifestó en su comunicado. "En el futuro, incluso aunque el banco central deba intervenir en el mercado, podría ser en cualquier dirección", afirmó.
| Agencia Reuters |


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