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Previsible: aumentaron el 60% pagos con débito
¿Cuánto de este crecimiento debe atribuirse a la falta de circulante? Las mismas fuentes indican que «la suba puede dividirse en tres tercios: un 20% responde a la suba de precios, otro 20% al crecimiento de la economía y el restante 20% a la crisis de los billetes».
Esta división, que a priori podría parecer arbitraria, tiene su lógica. La suba de los precios (20%) se explica en el aumento en esa proporción del cupón promedio con tarjeta de débito. El «boom» del consumo ilustra otro 20%; el restante 20% es la diferencia entre lo que venía aumentando el uso del débito (40% más que el año pasado) antes de que los cajeros (humanos y automáticos) dejaran de entregar billetes en la medida reclamada por los clientes de los bancos.
Esto también se fundamenta en el uso de la tarjeta de crédito, un instrumento al que los consumidores acuden menos cuando se trata de reemplazar metálica. Este plástico se utiliza para compras de bienes durables (indumentaria, electrodomésticos) o en gastronomía «grande» (restoranes). Los consumos «chicos», que habitualmente se pagan en efectivo, ahora se abonan con tarjeta de débito. Por eso el gasto con débito en comercios asciende hoy a los $ 1.100 millones semanales (hace un año rondaba los $ 700 millones), en tanto las operaciones con tarjeta de crédito ascienden hoy a los $ 4.100 millones semanales (hace un año rondaban los $ 2.500 millones).
¿Es posible en todos los casos reemplazar billetes con plástico? La respuesta es claramente negativa: es un hecho que, por caso, en la costa atlántica son contados los comercios que aceptan tarjetas. La única razón: la informalidad (léase «negreo») en la que se desenvuelven numerosísimos establecimientos en esa zona del país.
También es posible ver hasta en los shopping centers más concurridos carteles en los comercios anunciando «descuentos» de hasta un 10% por pago al contado, lo que en realidad mal oculta un recargo encubierto a las compras con tarjeta.
Los banqueros consultados coinciden en que el faltante de billetes obedeció a «un tema de fabricación, fabril, operativo», y no a una decisión política del Gobierno para «enfriar» el consumo a través de este método. Las fuentes consultadas declinaron atribuir la responsabilidad de esa falla a la conducción o a la línea gerencial de la autoridad monetaria.
Cabe recordar que, al terminar el año, el Gobierno prorrogó por otros doce meses la devolución de cinco puntos del IVA a los consumos con tarjeta de débito, excluyendo las compras hechas en comercios inscriptos como monotributistas (no tributan IVA), los consumos superiores a los $ 1.000 (un monto que parece desactualizado, habida cuenta la inflación acumulada desde que Domingo Cavallo, en el Gobierno de Fernando de la Rúa, puso en marcha esta medida) y las compras de combustibles.

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