25 de agosto 2010 - 00:00

Previsible: siguen en caída bonos argentinos

Esta vez la Argentina no pudo desconectarse del mundo y llegó la debacle a los mercados. El país, que hasta hace poco parecía una fortaleza anticrisis, donde sus bonos subían mientras las Bolsas del planeta se caían, sucumbió porque los conflictos internos lo volvieron vulnerable.

El bloqueo de los camioneros de Hugo Moyano a las plantas de Techint y el enfrentamiento del Gobierno por Papel Prensa y Fibertel hicieron que el lunes los inversores comenzaran el éxodo y el desarme de carteras. Los inversores sólo miran sus ganancias; no les importa de qué lado está la razón. Notan que el clima en la Argentina cambió y no existe la tranquilidad de hace pocos días para seguir acumulando ganancias en pesos a favor de un dólar quieto.

Por eso los cupones PBI, los derivados más volátiles del menú, perdieron casi el 8 por ciento en dos días a pesar de que los datos de la economía argentina son buenos. Los cupones pagan renta de acuerdo con el crecimiento de la economía y las estimaciones son cada vez más elevadas. Pero cuando hay conflicto, esos datos son ignorados.

Lo mismo sucedió con los papeles de la deuda en pesos que más subieron en el último tiempo. Los Discount y los Bogar bajaron más del 3 por ciento.

Seguridad

Los que mejor resistieron fueron los bonos en dólares cortos, señal de que los inversores buscan seguridad. El Boden 2012 perdió el 0,70 por ciento y el Bonar V, el 0,20 por ciento. En cambio, el Boden 2015, que pertenece a la curva del medio y que hasta hace 48 horas era una oportunidad por su renta del 11 por ciento, perdió un 2,10 por ciento de su valor.

El monto de negocios mostró que no hubo demasiada voluntad de retener los papeles. En el Mercado Abierto Electrónico (MAE) se operaron $ 1.153 millones, un volumen elevado que hace más preocupante la caída.

Si no aparecieron más vendedores fue porque muchos esperaron el discurso presidencial de las 18 y hoy decidirán qué curso seguir. De todas maneras, la tendencia del mercado después del cierre es vendedora.

El dólar también sintió estas incertidumbres y aparecieron más compradores privados, aunque el monto de negocios en el mercado mayorista cayó el 25 por ciento.

Los más contentos con la aparición de los nuevos compradores fueron los exportadores, que comenzaron a vender sus divisas por encima de $ 3,94. El «offer», donde se anotan los vendedores, siempre encontró un «bid» (demanda) con fuertes órdenes de compra.

El Banco Central, que no quiso perder protagonismo, le recordó al mercado que tiene fuerza y compró sobre el final u$s 30 millones, que elevaron sus reservas a u$s 50.242 millones.

Los privados también buscaron cobertura sobre el tipo de cambio. Por eso concentraron sus compras para fin de agosto, donde se operaron u$s 90 millones en el OCT MAE. Para fin de mes, el dólar quedó a $ 3,95 (+0,04 por ciento). En cambio, para fin de año subió a $ 4,0844 (+0,15 por ciento) con escasas operaciones. Hoy se vivirá otra rueda de tensión porque el mundo seguirá complicado, y la Argentina también.

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