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Primarias: ahora, la amenaza es que no definan ningún candidato

Ese mecanismo, sobre el que discutió a solas, anoche, con Alberto Rodríguez Saá, implica que el PJ anti-K se sume a la UCR en la estrategia de montar internas exclusivas, únicas, para resolver antes el candidato del sector, pero, además, para «ningunear» las primarias K.
Si el radicalismo, tras el acuerdo de combate entre Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz, del que se autoexcluyó Julio Cobos, y el PF consolidan el atajo de la disputa propia, llegarán a las primarias oficiales con un solo candidato y, por lo tanto, sólo cumplirán con el formalismo.
El riesgo, si eso avanza, se potencia porque la Coalición Cívica de Elisa Carrió decidió presentar un solo postulante, ella, y el PRO, aunque Mauricio Macri oscila entre la reelección porteña y la presidencial -o las dos- elegiría el mismo mecanismo.
Es más: Cristina de Kirchner, si se confirma su aventura reeleccionista, podría también llegar al 14 de agosto como candidata única y contribuir, con intención o sin ella, a que las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, no definan ningún candidato.
Serán, de todos modos, inevitables, y los partidos deberán cumplir con los requisitos como el que establece que deberán alcanzar en votos el equivalente del 1,5% del padrón para poder, luego, competir en la general.
Pero el sentido original, que sea una preclasificación donde varios candidatos de varios partidos disputen en esa instancia por convertirse en los postulantes oficiales, podría perderse. Una escala obligada, pero de implicancia relativa o, incluso, mínima.
Ésa es la razón por la cual, ayer, Florencio Randazzo consideró una «gansada» que el PF haga, como la UCR, una interna propia. La misma que ayer anticipó este diario y luego confirmó, por radio, Duhalde, aunque advirtió que debe discutirse con los demás candidatos: Mario Das Neves, Felipe Solá y Rodríguez Saá.
El bonaerense sabe que el gobernador de Chubut y el diputado miran, de reojo, esa propuesta. Cerca de Das Neves se avisó que una interna, sin antes resolver un plan de gobierno, sería apenas un «casting de figuritas».
Desde el felipismo, ayer, se fue más lejos: «Los que quieren esa interna son los que tienen plan y punteros que quieren llevar clientes a votar a una interna de pocos». En esa línea, se afirmó: «Nosotros, que creemos en los votantes, queremos internas masivas de ciudadanos». En criollo: aunque todavía Adolfo Rodríguez Saá, coordinador de la mesa del PF, no habló con Solá, el diputado tiene decidido no participar de esa compulsa anticipada. Puede, quizá, que cambie de idea o que proponga otra alternativa. Hasta ahora, ha dicho que una interna así es «imposible de controlar».
Si eso ocurre, Duhalde y Alberto Rodríguez Saá estaban en lo cierto cuando presumieron que el duelo en una batalla propia sería entre ellos dos. Se refuerza, además, la pretensión de definir cuanto antes la fecha y el formato. A eso, según se informó anoche, se dedicaron en un encuentro mano a mano.
En paralelo, el Gobierno no termina de encontrar un «competidor» para que se pare enfrente de una eventual pretensión continuista de Cristina. Alguna vez, con saña, en Casa Rosada se sugería que esa figura podría ser Das Neves. «Sería el sparring perfecto», decían. El chubutense lo negó y lo niega.
Das Neves, incluso, extrema sus movimientos para espantar cualquier imaginario de conciliábulo secreto con los K. Dice que el 20 de marzo, en Chubut, le propinará una «dura derrota a Cristina» cuando se elija al gobernador de esa provincia, donde compite Carlos Elicabe como postulante K contra Martín Buzzi, por el dasnevismo.
Ayer, el gobernador hizo otro gesto en esa dirección: le anuló la concesión en una explotación petrolera a la empresa EPSUR, propiedad de Lázaro Báez, a quien acusó de incumplir lo dispuesto en el contrato. Dio, luego, un argumento político: dijo que Báez, junto con Rudy Ulloa, querían adueñarse de la provincia.
Pablo Ibáñez


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