10 de junio 2009 - 00:00

Primer juicio en EE.UU. a un preso de Guantánamo

El tanzano Ahmed Ghailani es el primer preso de la base militar de Guantánamo que será juzgado en territorio estadounidense. Se lo acusa por los atentados de 1998 contra las embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania.
El tanzano Ahmed Ghailani es el primer preso de la base militar de Guantánamo que será juzgado en territorio estadounidense. Se lo acusa por los atentados de 1998 contra las embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania.
Washington - El Gobierno de Estados Unidos trasladó ayer por primera vez a su territorio a un detenido de la base de Guantánamo (Cuba), el tanzano Ahmed Khalfan Ghailani, a quien ayer comenzó a juzgar un tribunal civil de Nueva York.

Con esta medida, el presidente Barack Obama desafió al Congreso, que se opone a la transferencia de prisioneros de Guantánamo a Estados Unidos, incluso si se mantienen bajo rejas. Se arriesga también frente a una opinión pública que, según encuestas, se opone en más de dos tercios a que sospechosos de terrorismo entren al país, aun como detenidos.

No se hizo esperar la reacción de los republicanos, que ven en el tema de esa prisión un punto débil de Obama. «Éste es el primer paso en el plan de los demócratas para introducir terroristas en Estados Unidos», dijo John Boehner, el líder de su partido en la Cámara de Representantes.

Lo cierto es que en las cárceles estadounidenses ya hay numerosos terroristas, incluidos Zacharias Moussaoui, condenado por haber participado en el complot del 9-11, y Ramzi Yousef, el arquitecto del primer atentado contra las Torres Gemelas en 1993.

Al anunciar la transferencia de Ghailani, el fiscal general (secretario de Justicia), Eric Holder, destacó que su cartera tiene «un largo historial de éxito» en la detención y enjuiciamiento de terroristas en el sistema penal civil.

Ghailani, presunto ex guardaespaldas de Osama bin Laden, es uno de los detenidos considerados de mayor valor por el Pentágono y está acusado de haber participado en los atentados contra las embajadas estadounidenses en Tanzania y Kenia en 1998, en los que murieron 224 personas.

El tanzano es el primer detenido de Guantánamo en ser juzgado en un tribunal ordinario, en lugar de las cortes especiales que el ex presidente George W. Bush creó en la base militar estadounidense en la bahía cubana, cuyos procedimientos limitan severamente el derecho de defensa.

A la hora de acudir a los tribunales civiles, el Gobierno de Obama afronta el problema de que a los detenidos de Guantánamo no se les informó nunca de sus derechos y algunos de ellos fueron sometidos a torturas.

En el juicio de Ghailani, que se encuentra encerrado desde ayer en una prisión de Manhattan, la fiscalía previsiblemente usará pruebas que no estén manchadas por la coacción, pero la defensa podrá presentar pruebas del tratamiento al que fue sometido por la CIA y el Pentágono, lo que aún se desconoce.

El acusado fue llevado a la corte usando un uniforme azul. La jueza Loretta Preska le preguntó cómo se declararía y él respondió «no culpable».

El tanzano fue capturado en julio de 2004 en Pakistán y encerrado en una prisión secreta de la CIA hasta 2006, cuando fue trasladado a Guantánamo junto con los otros 13 prisioneros más valiosos de Estados Unidos.

El Departamento de Justicia anunció el mes pasado que llevaría a Ghailani a Nueva York y Obama afirmó entonces que «tras una década, es hora de que finalmente se haga justicia» por los atentados de 1998.

Su traslado fue decidido por un comité creado por Obama para revisar uno por uno los casos de los cerca de 240 detenidos que permanecen en Guantánamo y decidir adónde llevarlos para cerrar el penal en enero próximo, como prometió el presidente.

Su trabajo, difícil de por sí, se ha complicado con una campaña lanzada por los republicanos, en la que alertan a los estadounidenses de que el Gobierno va a traer «terroristas» a su vecindario.

Ghailani había sido acusado en los tribunales especiales de Guantánamo, que Obama quiere mantener tras dar más derechos a los detenidos, pero en su caso, el Gobierno consideró que tiene suficientes pruebas admisibles en un tribunal civil para juzgarlo en Nueva York.

Ghailani fue acusado formalmente «in absentia» en esa ciudad tras los atentados en África y cuatro de sus presuntos cómplices fueron condenados y cumplen cadena perpetua en la prisión de máxima seguridad de Florence (Colorado), de la que no se ha escapado nunca nadie.

Según la fiscalía, Ghailani ayudó a los terroristas a fabricar una de las bombas usadas en los ataques de 1998 y posteriormente trabajó como falsificador de documentos para Al Qaeda y entrenador de sus reclutas.

Agencias EFE, AFP y Reuters

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