20 de agosto 2009 - 00:00

Prisa

La decisión de Siemens de retirar su reclamo contra el Estado argentino ante el CIADI (el tribunal arbitral del Banco Mundial), originado en 2002 por la anulación unilateral del contrato para confeccionar los DNI, y que ya tenía un fallo favorable para la compañía por casi u$s 220 millones, generó todo tipo de exageraciones respecto de quién era el padre de la criatura. Desde la propia empresa, que explicó la medida como un gesto para fortalecer las «excelentes relaciones» con la Argentina en una nueva etapa, hasta la Procuración del Tesoro, que por lo bajo se adjudica ese «éxito» para el país por las excelentes capacidades negociadoras de sus abogados.

Hay otra versión, sin embargo. Días antes de que la casa matriz tomara la determinación de «iniciar una nueva etapa» con la Argentina, la fiscalía de Munich autorizó que se enviara toda la documentación relacionada con la Argentina, que se había obtenido durante el juicio alemán que condenó a los directivos de la empresa por pagos de sobornos en el extranjero, a la Justicia criolla. Casi al mismo tiempo, Siemens AG ordenó el retiro de la demanda del CIADI, gestión que se preparó en sólo seis días, si bien el responsable para América de Siemens, Peter Solmssen, se encargó de resaltar que la decisión no tenía nada que ver con la investigación local.

Si bien es cierto que las inversiones de la empresa en la Argentina han crecido notablemente durante el kirchnerismo, en Comodoro Py no dejan pasar la

coincidencia de fechas, así como el cambio de postura de la empresa que, desde el reconocimiento ante la SEC en diciembre pasado, ha presentado pruebas ante la Justicia argentina. En este sentido, la decisión del grupo sólo daría cuenta de la relevancia que tiene la documentación alemana, que estaría llegando a los tribunales argentinos en estas semanas.  

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