"Las siderales tasas del BCRA son una pistola de agua ante un incendio forestal". Así lo indicó la sociedad de bolsa Balanz Capital en un informe, al referirse a la intención del Banco Central de intentar contener la disparada del tipo de cambio. Allí, señaló que "la fuente más potente de demanda está cada vez dominada por los pequeños ahorristas", que "no están influenciados por las altas tasas de interés nominal y real, ya que la compra de dólares es una actividad motivada por el instinto de conservación de ahorros de toda la vida". Mientras que el comprador promedio compra una menor cantidad de dólares a medida que la moneda sube, la cantidad de participantes se multiplica.
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Para contener la suba del tipo de cambio, el Banco Central, entre otras medidas, llevó a las tasas cortas de las Lebac en el mercado secundario al 63,7% y las interbancarias al 58%. A su vez, las tasas REPO de un día se negociaron al 50,9% nominal anual. La idea del oficialismo apuntaba a frenar la filtración de la industria de fondos comunes de inversión y evitar el ciclo de rescates vaya hacia la compra de dólares. Hoy en día "los bancos sólo pueden tener el 5% de su capital en moneda fuerte, a excepción de las Letes en dólares, que pueden ascender al 30% de este ratio", indicó Balanz. En cambio, los ahorristas "buscan refugio en el dólar sin importar el costo de oportunidad teórico que se refleja en las hemorrágicas tasas de interés", agregó.
En los mercados emergentes normales, una devaluación de estas proporciones suele desincentivar a la clase media de comprar dólares, dada la caída del poder de compra y la capacidad de ahorro de los trabajadores. Hoy en día, el Tipo de Cambio Real Efectivo se encuentra un 8% por debajo de sus niveles del 2009, cuando la cuenta corriente tenía un superávit del 2,1% del PBI. "Creemos que la contracción de 26% en el déficit de turismo registrado en junio y julio se va a acelerar y la caída del 25% en la venta doméstica de vehículos en agosto sentarán las bases para una contracción del déficit comercial", proyectó Balanz. No obstante, alertó que es probable que este proceso se vea acompañado de una recesión que reduzca la demanda doméstica y la demanda de viajes al exterior, pese a que el resultado final debería ser positivo.
Es decir, "en algún momento, la devaluación va a llegar a un punto donde los asalariados locales van a perder el apetito por los verdes y la cuenta comercial va a pasar a la zona positiva", estimó Balanz. "El proceso de impulso se está acelerando y el gobierno debe sonreír y soportar esta andada sin sacrificar los recursos de dólares que tiene a su disposición", comentó. Consideró que "este dinero sería mejor gastado en un ejercicio selectivo de rescate de deuda soberana que derribe las proyecciones de amortizaciones pendientes y para enviar una poderosa señal al mercado". "Convertir las tenencias en dólares a pesos e invertirlos en depósitos a plazo fijo en el Banco de la Nación es una estrategia ya experimentada este año con resultados un tanto cuestionables; ahora es tiempo de atrincherarse", agregó la sociedad de bolsa.
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