Barreras. Horacio Rodríguez Larreta, ayer en la fábrica que produce los materiales para la construcción del viaducto del Ferrocarril Mitre.
Para Horacio Rodríguez Larreta es una cuenta pendiente y, para Mauricio Macri la necesidad de sumar votos en su eventual reelección, especialmente del distrito porteño que ya va por el tercer período de gobierno del PRO. Por eso, parece una molestia que el radicalismo de la Capital que representa al competidor Martín Lousteau no integre la alianza Cambiemos como a nivel nacional. Ayer, todos dieron el primer paso para retomar las conversaciones en procura de contar con el sello para las elecciones del año próximo, inclusive con la posibilidad de disputar la candidatura a la jefatura de Gobierno en unas PASO.
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El radicalismo por ahora considera que el acuerdo es lento y desde el PRO y la Coalición Cívica, los dos socios de Vamos Juntos (Cambiemos ligth en la Capital), aún falta para puntear las condiciones, si se acordaran, del funcionamiento de la alianza en la Ciudad de Buenos Aires.
Como sea, en la parrilla La Brigada del barrio de San Telmo, almorzaron ayer referentes del PRO, de Elisa Carrió y del radicalismo. Hubo achuras de entrada, carnes de plato principal y una ronda de café en la que firmaron, los comensales, un principio de acuerdo. Se sentaron a la mesa el vicejefe porteño Diego Santilli, el legislador Francisco Quintana y el ministro de Espacio Público, Eduardo Macchiavelli por el macrismo, Maximiliano Ferraro por Carrió, y los radicales Emiliano Yacobitti, Guillermo de Maya (presidente de la UCR porteña) y Leonardo Guacci.
Durante la comida, comenzaron a hilvanar la confección de Cambiemos en la Ciudad de Buenos Aires con la posibilidad de competir en las PASO "respetando las identidades partidarias y ampliando las bases del frente". Básicamente es una de las condiciones del radicalismo, que en ese sentido sostienen que se trata "de la importancia de no solo construir, sino de crear una mejor versión de Cambiemos en la ciudad, más amplia, más diversa, sumando nuevas voces y capacidades".
Del lado radical, consideran por el momento que puede tomar mucho tiempo el debate de temas en los cuales no están de acuerdo con el PRO y no aventuran que se concrete en lo inmediato la alianza porteña.
Desde el PRO, en un comunicado explicaron que "autoridades del PRO Capital, la Coalición Cívica y la Unión Cívica Radical del distrito iniciaron el diálogo para la integración de Cambiemos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires" y que "consensuaron la posibilidad de competir en las próximas PASO respetando las identidades partidarias y ampliando las bases del frente".
Al mismo tiempo, en la Legislatura porteña se da el debate del proyecto de Código Electoral que giró Rodríguez Larreta y que, entre las modificaciones que propone apunta a que sea el jefe porteño quien determine la fecha de las elecciones y la conveniencia de convocarlas juntas o separadas de las nacional. Actualmente la ciudad tiene una ley que obliga a que se realicen en una fecha diferente a la elección presidencial. La idea es que la votación 2019 sea conjunta y de allí la importancia de que Cambiemos esté conformado en la Ciudad. Pero, no le convendría a Lousteau, por ejemplo, competir con una boleta corta.
A su vez, el bloque que anima la candidatura de Lousteau, presentó su propio proyecto en la Legislatura porteña.
En la Legislatura porteña el bloque oficialista cuenta actualmente con 34 diputados, lo que representa quorum propio en el recinto de 60 bancas, pero no reúne los dos tercios para leyes que así lo requieren, mientras que la bancada Suma+ que se referencia con Lousteau, ocupa 5 butacas.
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