Es cierto que el dólar siguió ganando terreno. Pero el 0,57% que avanzó frente a las principales monedas estuvo completamente en línea con lo que venimos viendo desde el 5 del mes. Por su lado, el precio del oro, si bien no retrocedió como el viernes, experimentó una suba marginal (aún estamos debajo de los valores del martes pasado) del 0,26%, similar al movimiento que tuvieron en promedio los demás commodities. Si algo marcan los dos datos anteriores es que el mercado no experimentó ayer nada parecido al temor o pánico. Por esto, la idea de vincular de manera directa el 0,36% que cedió el Dow al cerrar en 11.052,49 puntos (llegó a retroceder durante la rueda el 1,47%, alcanzando 10.929,28 puntos) con los temores que genera el frente europeo no nos gusta demasiado. Otro dato que habla de una relativa calma geopolítica fue que los bancos norteamericanos se mostraron particularmente sólidos, con subas de entre el 1% y el 2,5% dentro del sector de primera línea (el NASDAQ perdió un 0,37%, el S&P500 un 0,14% y el Russell 2000 un 0,11%), lo que los colocó como las estrellas de la jornada. Si admitimos que esto último tiene que ver con la baja exposición que mantienen las entidades norteamericanas al riesgo del Viejo Continente, es claro entonces que lo que golpeó el ánimo de este lado del Atlántico no fue la mala recepción que tuvo el plan de rescate de Irlanda ni los crecientes temores sobre el futuro financiero de los PIIGS que aún mantienen su virginidad crediticia (Londres retrocedió ayer el 2,1%, Fráncfort el 2,2%, Madrid el 2,33%, Milán el 2,67%). De hecho, las dos principales noticias del frente macroeconómico (las reservas federales de Dallas y Chicago reportaron una leve mejora de la actividad en sus zonas) fueron claramente positivas, y por el lado corporativo el anuncio de que Walmart se expande en el continente negro fue recibido con una suba. En este escenario en el que por algún motivo los inversores se alejaron de la inversión de riesgo (el volumen en el NYSE fue inferior a 924 millones de papeles), la recompra de la Fed de u$s 9.000 millones en treasuries para inyectar dinero en la economía no tuvo un resultado demasiado claro, ya que si bien las tasas largas retrocedieron, las cortas se movieron en sentido contrario.
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