La postulante del Ejecutivo dejó en claro la necesidad de “trasladar” recursos a provincias. Nervios al responder y cruces suaves con la oposición, que no quedó conforme con respuestas técnicas. Su relación con Mauricio Macri. El PJ tiene la llave para dar luz verde al cargo.
Examen . Inés Weinberg de Roca, Federico Pinedo y Rodolfo Urtubey, en la exposición que dio ayer en el Senado la candidata de Mauricio Macri a la Procuración.
La candidata a procuradora general de la Nación, Inés Weinberg de Roca, sorteó con dudas la audiencia pública que realizó ayer la Comisión de Acuerdos del Senado. A la espera de una definición política del PJ, que tiene la llave para darle los votos que necesita el cargo en cuestión -dos tercios de los presentes en el recinto-, la postulante del macrismo prometió "independencia" y repitió en varias ocasiones la necesidad de "trasladar recursos" desde la Ciudad hacia las provincias para evitar la situación estructural del Ministerio Público Fiscal, a la que calificó de "sobredimensionada".
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Weinberg de Roca leyó su discurso ante legisladores para pincelar el panorama actual del Ministerio Público Fiscal, sus objetivos en caso de ser votada para ocupar el cargo y luego respondió preguntas del peronismo y del kirchnerismo. En algunos casos lo hizo con relativa solvencia; en otros dudó o evitó dar definiciones ante síntomas de nervios, en especial, tras consultas técnicas y procesales relacionadas con el puesto en puja. "Ahora cada bloque hará la evaluación técnica y también de contenido político", aseguró al término de la reunión el presidente de la comisión de Acuerdos del Senado, Rodolfo Urtubey (PJ).
Como puntos principales de su exposición y en cuanto a las respuestas hacia los senadores aparecieron las siguientes definiciones:
"Hay un desequilibrio en la Ciudad, los números hablan por sí solos", apuntó Weinberg de Roca al solicitar el "rediseño en la utilización de los recursos" para trabajar en las provincias, hoy desprotegidas. En esa línea, la candidata del Ejecutivo dijo que no prescindirá de ningún agente de la planta permanente del Ministerio Público Fiscal, aunque intentará consumar el traslado de empleados al interior, y recordó el caso de dos fiscales que comparten en Salta una computadora en un pasillo. Además, empujará la activación de un código de ética -hoy previsto pero no implementado- y exigirá la revisión de la ejecución presupuestaria -el 98% se destina a salarios- a manos de la Auditoría General de la Nación.
Weinberg de Roca dejó en claro que no buscará "desandar" los avances de la gestión anterior -Alejandra Gils Carbó- sino la "modernización" de los recursos. "No se trata de desideologizar, sino institucionalizar y profesionalizar en base a criterios objetivos", remarcó la postulante a procuradora, que también alentó el equilibrio en cuestión de género para el Ministerio Público Fiscal.
"La relación con el Presidente es netamente laboral. Lo conocí en 2009 y desde ese momento compartí actos protocolares, incluso con colegas que han trabajado conmigo. A su esposa -Juliana Awada- no la he tratado y sólo la he saludado en alguna cena", indicó Weinberg de Roca ante los senadores.
"Debo ser cuidadosa. En caso de darme acuerdo deberé cumplir con la ley. No sería prudente emitir mi opinión", manifestó la actual titular del Tribunal Superior de Justicia en cuanto al proyecto de interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 que se debate en el Senado. Otra discusión que tiene que solucionar la Cámara alta es la extinción de dominio para recuperar bienes de la corrupción o el narcotráfico, entre otros casos. Oficialismo y oposición pujan para dejar en manos del procurador general de la Nación o el del Tesoro la ejecución de la acción en cuestión, y Weinberg de Roca expresó que le costaba "entender" la elección del segundo por sobre el primero.
Tras defender la "continuidad" de las políticas de Derechos Humanos desde la vuelta de la democracia, evadió una respuesta de fondo sobre una declaración que dio en 2008 en Ruanda, en la que rechazó que en la Argentina existiera "justicia para un solo lado". La candidata a procuradora sostuvo que la entrevista fue "en inglés y descontextualizada", y mencionó que para ese año, por ejemplo, no había condenas en el país a organizaciones como la Triple A, situación que ocurrió en 2016 con un fallo de María Romilda Servini de Cubría. Además, al inicio de su disertación nombró a Julio López, testigo que declaró en contra del represor Miguel Etchecolatz en 2006 que desapareció meses después, en pleno Gobierno de Néstor Kirchner. Por último, resaltó que las directivas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos "son de ineludible consideración".
Sobre la implementación en cinco años del sistema acusatorio, Weinberg de Roca subrayó que la vigencia de dos métodos "no es ni racional ni eficiente", y se comprometió a optimizar el plazo en cuestión.