Fábrica de aviones en stand by a la espera de los fondos

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La Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) continúa en ralentí a pesar de que el jefe de Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero resolvió en sendas decisiones administrativas la aprobación de dos contratos por unos 1.527 millones de pesos para FAdeA. El trámite legal de confirmación de los contratos, cuyo cliente es la Fuerza Aérea Argentina (FAA), se dio a conocer en el Boletín Oficial a principios de julio. Versaban sobre mantenimiento de aviones y modernización de aeronaves de transporte de la fuerza. A la fecha la planta no recibió un solo peso de esas partidas y continúa con el parate productivo ocasionado por la cuarentena a pesar de que se habían reactivado parcialmente algunas actividades específicas, entre ellas el upgrade de aeronaves C-130 Hércules con el objetivo de atender la emergencia covid.

El contrato más importante para la empresa: la producción del avión IA-63 Pampa III destinado al entrenamiento avanzado de pilotos militares duerme en alguna de las carpetas para la firma de Cafiero. Desde que en 2018 se retomó su producción en serie, la planta cordobesa entregó seis unidades a la FAA. Los terminados en 2018 y 2019 fueron hechos a partir de estructuras fabricadas cuando estaba bajo la concesión de Lockheed Martin, y recién el primero a terminar este año se haría con estructuras fabricadas entre 2009 y 2011.

Conducida por Mirta Iriondo, la empresa aeronáutica aguarda la confirmación del contrato de producción. De él depende recuperar la cadencia en la línea de fabricación y el pago a los proveedores nacionales que se lograron desarrollar tras años de poner el hombro al proyecto en un ambiente copado por empresas extranjeras. La mayoría de esos proveedores criollos son pymes tecnológicas con alto nivel de especialización que invirtieron capital de riesgo para poder participar del programa Pampa. Casi todas integran la Cámara Argentina Aeronáutica y Espacial (CArAE). En dos reuniones virtuales entre el ministerio de Desarrollo Productivo a cargo de Matías Kulfas e integrantes de la CArAE se acordaron puntos de impulso a la producción aeroespacial nacional. La conversación encuadró en la iniciativa de Alberto Fernández, el Plan Federal de Reactivación, instrumento con tres ejes centrales: la ley de parques industriales, el programa desarrollo proveedores y un apoyo al sector de la biotecnología. En el intercambio se agendaron, por caso, la necesidad de que se dé participación mediante offset (compensaciones comerciales, transferencia de conocimiento, servicios, etc ) a empresas locales en próximas adquisiciones al extranjero. Un objetivo son las compras de aeronaves y equipamiento vía FMS (Foreign Military Sales) un programa del gobierno estadounidense y también las que se hacen con modelos parecidos a través de la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI).

El caso comentado fue la negociación por 12 aviones Texan II adquiridos en el gobierno anterior vía FMS a los Estados Unidos por 160 millones de dólares, sin un solo renglón de offset. Los representantes del sector apuntaron que hay pymes que tomaron el compromiso de desarrollar componentes del sistema de frenado del Pampa III y del tren de aterrizaje. Un esfuerzo económico de sustitución de importaciones con espalda propia que requiere de continuidades y certezas en la política de fabricación del Pampa.

El tiempo muerto por la lentitud de gestión entre que se firma el contrato y se dispone de los fondos impacta en el ritmo de la línea de producción. Iriondo, titular de FAdeA, impulsa contratos plurianuales (3 años) que permitan planificar la cadencia de producción y entrega y, a su vez, solicitar con antelación los componentes a los proveedores para contar con ellos a tiempo de fabricación. Es un encadenamiento virtuoso que se interrumpe con cada cambio de gobierno quizá por ausencia de una política de Estado de desarrollo estratégico que incluya a la fabril aeronáutica cordobesa. La provincia de Córdoba sede geográfica de FAdeA es un gran ausente en éste proyecto. Hubo tratativas en el gobierno anterior de instalar un parque industrial y desarrollar un clúster tecnológico del sector en un predio cercano a la planta, quedó inconcluso. El gobierno cordobés nunca tuvo un representante en el directorio de la empresa.

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