Mauricio Macri garantizó ayer la reactivación de la obra pública, en particular la construcción de viviendas sociales y la continuidad de las represas Kirchner y Cepernic. Fue durante una charla privada que mantuvo con el líder del gremio de albañiles (UOCRA), Gerardo Martínez, quien le manifestó su preocupación por la abrupta baja del empleo en el sector. El dirigente le había pedido un compromiso en esa línea para la recuperación de puestos de trabajo en una de las actividades más golpeadas por el bajón económico de los últimos meses.
La UOCRA calculó que en lo que va del año al menos 90 mil trabajadores de la construcción perdieron su empleo, entre formales e informales. Y que de ellos unos 60 mil eran afiliados del gremio, que en la actualidad cuenta con unos 380 mil en total. Martínez es una pieza clave en el vínculo entre el Gobierno y la CGT, como lo era también con la administración de Cristina de Kirchner. De hecho, una de las especulaciones a partir del llamado de ayer era que podría ser el primer indicio de una audiencia de Macri con el triunvirato de jefes de la central.
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