27 de octubre 2014 - 00:00

Proselitismo sin pausas

 Montevideo (enviada especial) - Desde temprano, los uruguayos se dirigieron ayer a los centros electorales en medio de un clima similar al de cierre de campaña: cánticos, autos con insignias y personas envueltas en las banderas de sus partidos midieron la pulseada entre las dos principales fuerzas en disputa, el Frente Amplio y el Partido Nacional.

En las calles de Montevideo, el colegio electoral más importante del país, con el 40% de los 2,6 millones de votantes habilitados, los opositores seguían buscando un voto más, interpelando a la gente, incluso a quienes tenían símbolos del oficialismo, al grito de "votá bien, votá blanco".

"Yo tengo el voto decidido hace muchísimo. Vamos tranquilos con el Frente", le aseguró a esta enviada Oscar, un comerciante del centro de Montevideo, quien reconoció temer por el desenlace en el balotaje. "Lo que me preocupa es que todos los colorados den su voto a (Luis) Lacalle Pou. Ahí no sé qué pasaría", afirmó.

En La Teja, en cambio, a los votantes del oficialismo les sobraba confianza. El barrio, bastión del FA y donde se crió y votó el candidato Tabaré Vázquez, se llenó desde primera hora de autos con insignias rojas, azules y blancas, y de personas con banderas frenteamplistas.

Algunos militantes hacían circular estampitas satíricas con la imagen del opositor Lacalle Pou, como el "San Atero, el santo de los inocentes".

Juan José, de 74 años, es amigo de la niñez del expresidente, quien, aseguró, le enseñó "a pescar". Pese a todo lo augurado por la encuestas, confiaba todavía en un batacazo y triunfo en el primer turno, como ocurrió en 2004, cuando Vázquez se impuso con el 51,67%.

"Vamos a sacar un montón de ventaja. Las encuestas no sirven para nada", dijo mientras desplegaba una sombrilla con los colores del FA con la que esperaba proteger del sol a Vázquez cuando llegara para emitir su sufragio.

"El Frente es muy grande. El que tiene un problema con el partido capaz se queja, pero cuando llega el día, viene y vota por el Frente", confió.

Sin embargo, lejos de los bastiones históricos del oficialismo, en el centro de Montevideo, Ernesto rebatía esa hipótesis. De militancia socialista, es un frenteamplista desencantando que iba a dar su voto a Lacalle Pou. "Me cansé de que me mientan. Prefiero darle una oportunidad a alguien joven", señaló, aunque sin ocultar cierta duda sobre las promesas del opositor. "Esperemos que no sea como el padre", Luis Alberto Lacalle, admitió.