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Protege Brasil su industria con plan de u$s 30.000 M
«No estamos haciendo proteccionismo, es defensa comercial, que es radicalmente diferente», dijo ayer la presidenta brasileña al anunciar el plan de salvataje industrial.
«No estamos haciendo proteccionismo, es defensa comercial, que es radicalmente diferente», dijo Rousseff ante 400 empresarios y sindicalistas, en el tercer plan proindustrial lanzado desde que asumió el cargo.
La mandataria también diferenció la respuesta de incentivo al sector productivo de Brasil con la europea: «La mejor salida a la crisis, generada en los países desarrollados y que afecta a los países desarrollados no es la vieja receta de recesión y precarización del empleo, porque ésa ya fue para nosotros la fórmula del fracaso en otra época».
El nuevo estímulo a la industria brasileña se dio en varios frentes: los más importantes fueron la eliminación de los aportes patronales al sistema previsional en el recibo del trabajador para 15 sectores, en una renuncia fiscal anual de u$s 4.000 millones, y líneas de crédito a tasas blandas para la innovación por unos u$s 25 mil millones.
El plan también prevé un nuevo pacto automotor entre 2013 y 2017 que reduce la carga impositiva para las plantas instaladas en el país a medida que incorporen productos nacionales.
El anuncio del plan, según el ministro de Economía, Guido Mantega, es golpear de lleno en el crecimiento económico para 2012. Los sindicatos pidieron, y Rousseff ratificó en su discurso, que el nivel de empleo y el de salario no serán afectados por la reducción del 20% de los aportes patronales.
Las empresas de sectores beneficiados, las que más emplean en el país y las más afectadas por el dólar a 1,80 real frente a los importados, deberán pagar entre el 1% y el 3% de impuesto en la facturación final, pero dejarán de aportar al sistema previsional. El Tesoro nacional pondrá los u$s 4.000 millones en la caja jubilatoria.
Tanto Rousseff como Mantega coincidieron en culpar a las potencias -el ministro identificó a Estados Unidos, Europa y Japón- por las «devaluaciones encubiertas» de sus monedas para ganar competitividad en mercados emergentes para salir de la crisis que afecta al mundo desarrollado.
Rousseff afirmó que Brasil quiere competir «en el mercado internacional en condiciones justas y equilibradas». «Exigimos que la llamada devaluación competitiva de monedas sea considerada como una práctica predatoria y desleal», afirmó, en un reclamo que en marzo le hizo en Alemania a la canciller Angela Merkel.
«No dudaremos en hacer todo lo que haya que hacer para defender empleos, industrias y crecimiento», afirmó Rousseff.
El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social aportará unos u$s 25.000 millones en créditos con reducción de tasas por debajo el mercado destinados a la innovación tecnológica.
El plan fue consensuado con los principales empresarios del país y las centrales sindicales ante el bajo crecimiento de la industria en 2011, que fue del 1,6% frente a un avance del PBI del 2,7%.
Agencias ANSA y EFE


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