La diáspora de candidatos a legisladores nacionales validados en las primarias del 14 de agosto no mostrará cambios hacia la medianoche de mañana, cuando venza el plazo para la inscripción de las nóminas. Hay, sin embargo, casos puntuales en al menos cuatro provincias, donde podrían modificarse los esquemas como consecuencia de las fricciones por las colectoras a la candidatura de Cristina de Kirchner en algunas, y por el impacto de los magros resultados del radicalismo en otras.
En Córdoba, y en medio de los renovados cortocircuitos políticos entre el PJ mediterráneo y el kirchnerismo nacional, la posibilidad de que el peronismo baje finalmente su incómoda «boleta corta» de candidatos a diputados nacionales dependía ayer de que la Casa Rosada dé señales concretas en torno a un acuerdo con el Gobierno del justicialista Juan Schiaretti para destrabar el envío de millonarios fondos adeudados a la provincia.
Anoche las conversaciones parecían estar en el freezer (tras el frío encuentro del lunes entre el mandatario y Cristina de Kirchner en la Casa Rosada, que no quedó plasmado ni siquiera en una foto), por lo cual de no prosperar las negociaciones antes de la medianoche de mañana se repetirá el esquema de las primarias, con una oferta peronista partida en dos boletas: la del Frente para la Victoria, encabezada por Fabián Francioni y colgada de la postulación por la reelección de la Presidente, y la del PJ, que lidera el actual ministro de Gobierno y titular del PJ, Carlos Caserio.
De todas formas, el cierre del plazo para inscribir candidatos (el 8, en tanto, expiran los tiempos para oficializar las listas) no agota las posibilidades de negociación, ya que de hecho eventualmente los postulantes ligados al crítico gobernador electo José Manuel de la Sota pueden eventualmente luego tomar el atajo de no presentarse en las elecciones del 23 de octubre.
Por de pronto, la fotografía que representaron las primarias a priori es tranquilizadora para la fuerza K, que se impuso en materia de votos y disfrutó el magro sexto lugar que cosechó el PJ.
En La Pampa, en tanto, el espacio kirchnerista Nuevo Encuentro (que pegotea al sabbatellismo con el humanismo y sectores peronistas) rechaza bajar sus candidatos a diputados nacionales y a autoridades locales, pese al encendido reclamo del PJ nacional.
Producto de los tensos cortocircuitos entre el peronismo pampeano y la Casa Rosada, finalmente la Presidente humilló a los caciques partidarios al permitir que la boleta del Partido Humanista se cuelgue de su candidatura en las primarias de agosto. Así, la primera candidata a diputada nacional fue una joven dirigente de La Cámpora, Luz María Alonso. Ese escenario derivó en la decisión del senador nacional Carlos Verna de renunciar a su candidatura a gobernador.
En Mendoza, la UCR orgánica cerró la puerta a la posibilidad de abrir las listas para incorporar modificaciones, tal como reclamó el reelecto intendente de la capital provincial, Víctor Fayad, que pese a su pertenencia radical tiene muy buena sintonía con el kirchnerismo. Esa pretensión chocó con la negativa del propio candidato a gobernador de la UCR, Roberto Iglesias, quien se sumó al argumento de los principales referentes locales: «El partido tuvo su discusión interna y hasta una elección. Todos los dirigentes tuvieron chances de participar y no se puede volver atrás», dijeron en tándem. La demanda, creyó Fayad, podría encontrar legitimidad en el hecho de la buena elección que hizo en la intendencia, lo que podría darle el derecho a reclamar espacio para referentes de la capital mendocina.
Tucumán es otro ejemplo de las heridas que provocó la mala elección de Ricardo Alfonsín el 14 de agosto. Allí, después de las elecciones a gobernador que consagraron al exradical y hoy kirchnerista José Alperovich por un tercer mandato, la «peronización» de la interna derivó en una fuga de candidatos de la lista consagrada en las primarias. El primero en dar el portazo fue Rodolfo Campero, que argumentó «incompatibilidad ética» de compartir la lista con el candidato en primer término, Luis Sacca, por su cercanía con el alperovichismo. Anoche, en medio de la masiva deserción, otros candidatos analizaban su renuncia. Entre ellos, contaban a Federico Romano Norri, candidato en cuarto término a diputado. No obstante, la junta electoral partidaria proclamó ayer la nómina sin Campero pese a que las autoridades del radicalismo nacional le pidieron a Campero que reconsidere su dimisión porque Alfonsín necesita un radicalismo unido.
Corrientes llegará en cambio al cierre del plazo mañana con una modificación concreta, a partir del fallecimiento en agosto del diputado nacional kirchnerista Hugo Perié, quien integraba junto al excandidato a gobernador Fabián Ríos la lista de postulantes a diputados nacionales por Corrientes del Frente para la Victoria.
Horas antes, la fuerza K se había impuesto en las primarias por más del 60 por ciento de los votos, en el marco de una provincia gobernada por el radical Ricardo Colombi.
Ahora, el lugar del fallecido Perié será ocupado por la candidata a diputada nacional del Partido de la Victoria, Aracely Ferreyra.
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