El ascenso en las encuestas de Silva hizo que Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), haya entendido que vencer en el primer turno es imposible y sólo piense cómo conquistar la reelección en el balotaje para garantizar el cuarto mandato de su agrupación.
Nadie considera probable que alguien obtenga más del 50% en el primer turno del 5 de octubre, según escribió en el diario O Globo el columnista Ricardo Noblat, aunque advierte que si alguien puede imponerse en la primera ronda, esa persona sería Marina Silva.
La consultora Datafolha informó el viernes a la noche que por primera vez Silva igualó a Rousseff, ambas con el 34% de las intenciones de voto hacia la primera vuelta que se celebrará el 5 de octubre, donde Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), cayó al tercer lugar con el 15%. En ese sondeo se proyecta que el balotaje será disputado por Marina y Dilma, y la primera sería electa presidenta con el 50% de apoyo contra el 40% de su rival.
Datafolha confirmó el vertiginoso ascenso de la líder ambientalista nacida en la Amazonia, señalado en otros sondeos posteriores al 13 de agosto. Ese día, Marina Silva se perfiló, y poco después oficializó, como candidata tras la muerte del anterior postulante, Eduardo Campos, en una tragedia aérea ocurrida en el interior del estado de San Pablo. El lunes 19 agosto Datafolha indicaba que Marina era respaldada por el 22%.
"Estamos presenciando algo parecido a un partido de fútbol. Quedan sólo dos equipos en el campo, que son Marina y Dilma, que busca generar noticias buenas de su Gobierno para resistir", dijo Renata Loprete, comentarista del canal Globo News.
Según trascendidos publicados en los principales diarios del país, el comando de campaña del PT descree que Rousseff tenga el capital político y la fuerza argumental para revertir el salto de Silva antes de la primera vuelta.
Ella y su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, entienden que no hay tiempo para revertir al llamado "huracán Marina" antes del 5 de octubre y su plan es montar un discurso que golpee a la imagen de su rival hasta la segunda vuelta del 26 de octubre.
Tanto Dilma como Lula están convencidos de que la única forma de frenar el auge de su rival es "poniendo los puntos sobre las íes", respecto de la supuesta inconsistencia del discurso de la postulante del PSB. Ya el jueves Lula mostró los dientes al decir que Marina Silva es una impulsora de la "no política" y Dilma lo complementó al afirmar que la gobernabilidad no se logra sólo con palabras o intenciones altruistas.
"El rápido crecimiento de Marina deja atónitos a sus rivales. En sólo 12 días ella logró que la apoyaran 18 millones de brasileños. Es un vendaval que causará ajustes en la campaña de Dilma", afirmó Cristiana Lobo, comentarista del portal de noticias G1. Incluso, agregó, hay grupos dentro del PSB que comienzan a soñar con una suba mayor en los próximos días que permitirían "vencer ya en la primera vuelta".
El comentarista Ilmar Franco escribió en el diario O Globo que el comando de campaña del PT volverá a reunirse hoy para evaluar los pasos a seguir para iniciar la confrontación abierta con Marina y así garantizarse que haya un balotaje el 26 de octubre.
| Agencia ANSA |


Dejá tu comentario