30 de enero 2015 - 00:00

“Puede haber una década perdida (culpa de Merkel)”

El fantasma del Grexit (la salida de Grecia del euro) jaquea a Europa, pero ahora asusta menos. Cuatro años después de los primeros encontronazos entre Berlín y Atenas, el abandono de la moneda única de su “enfant terrible” es ahora digerible. El semanario británico The Economist analizó los escenarios.

La tapa del semanario británico The Economist aborda la encrucijada a la que se enfrenta la eurozona ante la crisis griega con la Venus de Milo como protagonista.
La tapa del semanario británico The Economist aborda la encrucijada a la que se enfrenta la eurozona ante la crisis griega con la Venus de Milo como protagonista.
 Alemania se plantará frente a Grecia y, si bien en 2011 y 2012 temía ser la culpable de sumir a Europa en el caos si forzaba la salida del euro, ahora parecerá más bien que "Grecia se lo ha buscado", señala el semanario británico The Economist. Sin embargo, sostiene que "hay un buena solución a la que podrían aferrarse Grecia y Europa, y dos desastrosas. Tsipras ha hecho dos cosas buenas y una completamente equivocada: tiene razón acerca de que la austeridad europea es excesiva ya que las políticas impulsadas por la canciller alemana Angela Merkel han hundido el continente en la deflación". También cree que el flamante líder griego está en lo cierto acerca de que hay que perdonar una parte o toda la deuda griega, que ha alcanzado niveles del 175% del PBI, pero se equivoca al querer abandonar las reformas en el país. En un extenso artículo en el que analiza el futuro de Europa, The Economist da tres posibles desenlaces.

•Que Grecia se atenga a las reformas estructurales a cambio de que se perdone la deuda. La combinación de reformas con facilidades macroeconómicas hasta podrían convertirse en un modelo a seguir por otros países, como Francia e Italia. Sin embargo, es un sueño del que uno despierta al comprender que Tsipras es un loco izquierdista y Merkel apenas puede digerir la existencia de las medidas expansivas del Banco Central Europeo.

•La segunda opción es el fatídico Grexit que será menos doloroso que en 2012, pero aún dañará a Grecia y a Europa por igual. En Grecia cerrarán bancos, habrá controles de capital y se disparará el desempleo por encima del actual 25%. El resto de Europa alimentará las dudas acerca de la permanencia de Portugal, España o Italia.

•Así, la solución temporal a este conflicto es un remiendo, un arreglo, que no durará si en Grecia no hay alivio para la deuda, pero cualquier cambio en el plan de rescate deberá ser votado en los parlamentos de cada país y otras naciones como España y Portugal reclamarán acabar con su propia austeridad.

•La conclusión del semanario en cualquiera de los escenarios es que Grecia forzará a Europa a tomar difíciles decisiones: Tsipras es un loco si cree que puede cumplir con lo prometido, pero los alemanes deben bajarse del caballo. Si Merkel, continúa oponiéndose a cualquier medida que pueda encender la chispa del crecimiento condenará a Europa a una década perdida, peor que la vivida por Japón en los 90. Lo más difícil, es cómo podrá sobrevivir el euro bajo estas circunstancias.

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